Las tecnológicas cierran un acuerdo extrajudicial con un distrito escolar de Kentucky que las acusaba de fomentar la dependencia a las redes sociales entre los alumnos.
Google, Snapchat y TikTok han llegado a un acuerdo extrajudicial este viernes en Estados Unidos con el distrito escolar de Breathitt, en Kentucky, para evitar el primer juicio previsto en El País por una demanda que acusaba a las tecnológicas de “promover la adicción” a las redes sociales entre los estudiantes y reclamaba que asumieran los costes de programas de salud mental.
El pacto, cuyos términos económicos y condiciones permanecen sin revelar, cierra las reclamaciones presentadas por este distrito escolar ante un tribunal federal de Oakland, en California. Los demandantes argumentaban que las plataformas habían contribuido a una crisis de ansiedad y adicción digital entre menores, situación que afectaba directamente al funcionamiento del sistema educativo.
Este procedimiento forma parte de una ofensiva judicial más amplia contra las principales compañías de redes sociales en Estados Unidos. El mismo tribunal mantiene activo otro proceso similar contra Meta, matriz de Facebook e Instagram, cuyo juicio está previsto para comenzar el próximo 15 de junio.
Un portavoz de YouTube, plataforma propiedad de Google, ha señalado en un comunicado que el asunto se ha resuelto “amistosamente” y ha defendido que el objetivo de la compañía sigue siendo desarrollar productos adecuados para cada edad y controles parentales que respondan a ese compromiso.
La tecnológica ha sostenido además que durante más de una década ha desarrollado YouTube “de forma responsable”, en colaboración con profesores, administradores y asociaciones de padres, con el fin de ofrecer a los estudiantes una experiencia en línea “más segura y útil”.
El caso reviste especial relevancia porque podía servir como precedente para más de 1.200 demandas similares presentadas en distintos puntos de Estados Unidos. En esos procedimientos, distritos escolares alegan que las grandes empresas de redes sociales han perjudicado a los alumnos hasta el punto de socavar el funcionamiento del sistema educativo y obligar a los centros a destinar más recursos a problemas de ansiedad, conducta y atención vinculados al entorno digital.
La avalancha de demandas podría exponer a las tecnológicas a una responsabilidad económica de gran magnitud. Según una estimación de Bloomberg Intelligence, la responsabilidad teórica colectiva podría acercarse a los 344.000 millones de euros, lo que explicaría el interés de estas compañías en resolver los conflictos fuera de los tribunales.
Las demandas se enmarcan en el creciente debate sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los menores. Los distritos escolares sostienen que el diseño de estas plataformas favorece un uso compulsivo y genera consecuencias directas en los centros educativos, que deben afrontar problemas de conducta y atención cada vez más vinculados al consumo de contenidos digitales.
Snap, la compañía matriz de Snapchat, también ha celebrado la resolución del caso. Un portavoz de la empresa ha afirmado que las partes han sido capaces de resolver el asunto “de forma amistosa”.
El acuerdo permite a Google, Snapchat y TikTok evitar un juicio de alto impacto mediático y jurídico, pero no cierra el frente judicial abierto contra el sector. La causa contra Meta mantiene vivo el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la relación de los menores con las redes sociales y en los costes que esa realidad genera para las familias, los centros educativos y las administraciones públicas.