León XIV celebra en el Bernabéu el "golazo" de la Iglesia de Madrid

León XIV celebra en el Bernabéu el "golazo" de la Iglesia de Madrid

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El Papa reúne a 80.000 personas en el Estadio Santiago Bernabéu para su encuentro con la Iglesia diocesana madrileña.

El Papa León XIV ha reunido este lunes a unas 80.000 personas en el Estadio Santiago Bernabéu durante su encuentro con la Iglesia diocesana de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. En el acto, ha utilizado un símil futbolístico para celebrar la acogida recibida y ha asegurado que “la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre”.

El Pontífice se ha dirigido así al cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, en uno de los momentos más celebrados del encuentro. "Yo supongo que para un jugador de fútbol hacer un gol en este estadio es algo que les marca un poco la vida. Pero, Don José, hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre", ha afirmado León XIV ante los asistentes.

El acto ha congregado a representantes de parroquias, movimientos, vida consagrada, sacerdotes y agentes pastorales de la Archidiócesis de Madrid y de las diócesis de Alcalá de Henares y Getafe, dentro de la agenda del viaje apostólico de Robert Prevost a España.

Durante su discurso, el Papa ha invitado a la comunidad diocesana a ser "una Biblia abierta" para todos. “Que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa”, ha subrayado.

León XIV ha valorado los testimonios ofrecidos por miembros de la Iglesia de Madrid, describiéndolos como la “música del Evangelio, con su ritmo contagioso”. Ha hecho especial referencia a quienes llegan desde otros países y sienten temor inicial por prejuicios o decepciones, para destacar que “la bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos”.

El Pontífice ha elogiado la labor de la Iglesia diocesana en Madrid, capital de un país que recibe a millones de visitantes y a personas que buscan nuevas oportunidades. Ha definido Madrid como una ciudad que le "gusta" y en la que conviven “tradiciones y almas diferentes”.

La Iglesia en una gran ciudad

El Papa ha señalado que la Iglesia de Madrid desarrolla su misión en medio de un pueblo que ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce conflictos, resignación y desesperanza. Ante esa realidad, ha defendido que el Evangelio puede abrir “un camino a la esperanza”.

"Vosotros testimoniáis el Evangelio en la capital de un gran país europeo, sede de instituciones y organizaciones en las que se toman decisiones importantes para el presente y el futuro", ha afirmado León XIV.

El Pontífice ha pedido que la alegría cristiana no se quede en una emoción pasajera, sino que se convierta en un modo estable de ser y en un sentimiento profundo capaz de renovar a las personas, los grupos y la comunidad diocesana.

León XIV ha asegurado que Dios conoce el corazón de cada habitante de Madrid y ha recordado que todos, "sin excepción", están hechos para la vida y para la plenitud. En este contexto, ha descrito la presencia de la Iglesia en una gran ciudad como una parábola del misterio de salvación.

“¡Nada os turbe, nada os espante!”, ha exclamado el Papa, en una intervención en la que ha animado a la Iglesia madrileña a ofrecer un testimonio evangélico capaz de liberar "las mejores fuerzas" de una humanidad “bombardeada de imágenes y palabras”, pero “hambrienta de justicia y sedienta de verdad”.

El Pontífice ha pedido acoger los nuevos comienzos como “la regla de la misión” y ha defendido la importancia de los consejos parroquiales y diocesanos para escuchar con mayor profundidad lo que el Espíritu dice a la Iglesia. Ha advertido, además, de que sería "una lástima" reducirlos a meros trámites burocráticos.

A los sacerdotes les ha pedido reconocer la práctica del discernimiento comunitario como una de las grandes oportunidades que ofrece la sinodalidad. León XIV ha invitado a los presbíteros a detenerse regularmente con su pueblo para interpretar la vida de los barrios, los cambios culturales, las tensiones sociales y las prácticas eclesiales a la luz del Evangelio.

Según ha señalado, este ejercicio enriquecerá y consolará el ministerio sacerdotal, ayudará a salir del aislamiento y permitirá experimentar la alegría del Espíritu Santo.

El Papa ha advertido también del riesgo de reducir la vida eclesial a una rutina en la que cada uno permanece encerrado en sus hábitos y en su papel. “Cuando se reduce la vida eclesial a una rutina, lo que falta es el Espíritu”, ha afirmado. Ese Espíritu, ha añadido, suscita vocaciones, las une y puede provocar agitación, discusión y búsqueda de nuevos equilibrios. “No os espantéis de todo esto, disfrutadlo”, ha señalado.

León XIV ha insistido en que los números, los datos y los hechos no bastan para generar comunidad. “Nuestro corazón necesita cantar”, ha dicho, para defender que cantar ayuda a interpretar los acontecimientos y las situaciones celebrando con los demás el sentido que irradian.

El Pontífice ha subrayado la relación "especial" entre la Iglesia y Madrid, una vinculación que considera aún más importante en el actual cambio de época. Ha explicado que esa relación se concreta en personas reales, en relaciones laborales, de proximidad, comunitarias, asociativas y barriales.

No encerrarse en el propio grupo

León XIV se ha preguntado si lo que los cristianos son y hacen llega hasta los lugares donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, es decir, a los “núcleos más profundos del alma de las ciudades”.

En este sentido, ha pedido no dispersarse ni encerrarse cada uno en su grupo o en el entorno en el que ya se siente seguro, “entre personas que siempre cantan la misma melodía”.

“Para llegar al corazón de la ciudad hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica y siempre nos supera”, ha afirmado. El Papa ha animado a buscar al Resucitado allí donde quizá aún no se le ha buscado y ha advertido de que, en las grandes ciudades, a veces parece que ya no existen mapas para moverse con seguridad.

Por ello, ha pedido volver a aprender “el arte espiritual de ser cordiales”, sin el cual el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal, perder eficacia y dejar espacio a la frustración y la desconfianza.

León XIV ha cerrado su intervención insistiendo en la especificidad de la misión cristiana en las grandes realidades urbanas, donde, según ha recordado, late y se elabora “una cultura inédita”.