De menores protegidos a dormir en la calle: el vacío que deja el sistema al cumplir 18

De menores protegidos a dormir en la calle: el vacío que deja el sistema al cumplir 18

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Una asociación denuncia la falta de alternativas para jóvenes migrantes en Madrid y alerta de un “limbo” tras salir de los centros.

Deambular sin rumbo por el parque Isabel Clara Eugenia de Hortaleza y acabar durmiendo en la calle al cumplir los 18 años. Esa es la realidad que denuncia la asociación Somos Acogida sobre algunos menores migrantes que quedan fuera del sistema de protección al alcanzar la mayoría de edad.

Su presidenta, Emilia Lozano, conoce de primera mano la situación. Cada noche baja al parque junto a su marido para asistir a estos jóvenes que, tras salir del Centro de Primera Acogida, se quedan sin recursos ni alternativas inmediatas. “Están muy mal”, resume.

El problema, explican, comienza en unos centros pensados para estancias temporales, donde muchos jóvenes llegan sin red familiar ni conocimiento del idioma. La asociación critica carencias en alimentación, formación y ocio, pero advierte de que el momento más crítico llega al cumplir los 18, cuando deben abandonar el sistema.

“Se les medio alimenta, se les forma cero, ocio cero. Y a la calle”, denuncia Lozano.

Es el caso de Niokhor, un joven senegalés que pronto tendrá que dejar el centro en el que reside. Como muchos otros, llegó a España buscando un futuro para ayudar a su familia. “Vine por un futuro”, explica, recordando a sus padres y hermanos.

Ante esta situación, iniciativas como la Casa de la Solidaridad, impulsada por Somos Acogida en Toledo, tratan de ofrecer una salida. Allí, jóvenes extutelados encuentran alojamiento y apoyo para integrarse y construir una vida autónoma.

La asociación también denuncia el clima de inseguridad generado por grupos que, según afirma, realizan batidas nocturnas en el parque para amedrentar a estos jóvenes, a los que ya considera especialmente vulnerables.

Por su parte, el Defensor del Pueblo ha reclamado reforzar las políticas de integración e inserción de estos menores, mientras que la Comunidad de Madrid defiende que cuenta con programas específicos de formación, empleo y acompañamiento para jóvenes de entre 16 y 25 años.

Sin embargo, sobre el terreno, organizaciones como Somos Acogida alertan de un desfase entre los recursos existentes y la realidad que viven muchos de estos jóvenes, atrapados en un limbo justo en el momento en el que deberían empezar su vida adulta.