El Ejecutivo vasco reprocha al Gobierno central la falta de respuesta a su petición de trasladar el cuadro a Euskadi coincidiendo con el aniversario del bombardeo.
El lehendakari vasco, Imanol Pradales, ha acusado al Museo Reina Sofía de haber rescatado un informe redactado hace 25 años, con la fecha actual estampada, para justificar su negativa a ceder temporalmente el 'Guernica' de Pablo Picasso a Euskadi.
"Las técnicas y las tecnologías han cambiado", afirmó el lehendakari en un desayuno informativo organizado por RTVE y la Agencia Efe, donde reclamó voluntad política ante la petición trasladada al Ministerio de Cultura para llevar el cuadro al País Vasco coincidiendo con el aniversario del bombardeo. Reprochó además al Gobierno central una falta de "respeto institucional" por no haber respondido a esa solicitud.
El Museo Reina Sofía hizo público el pasado mes de marzo un informe que desaconseja "rotundamente" el traslado de la pieza al País Vasco, argumentando que las vibraciones "inevitables" durante el transporte de obras de arte podrían provocar "nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros".
Esa conclusión figura en el informe de estado de conservación elaborado por el Departamento de Conservación-Restauración del museo, que incluye imágenes detalladas de la obra de Picasso.
"La obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte, por lo que se desaconseja rotundamente su traslado", concluye el informe del Reina Sofía.
El documento sostiene que conocer el estado actual del 'Guernica' exige analizar en profundidad el proceso creativo empleado en su ejecución, su evolución plástica y los materiales utilizados, así como repasar los viajes, los agentes físicos y químicos a los que ha estado expuesto, los materiales añadidos y las restauraciones practicadas a lo largo de los años.
El informe detalla que el lienzo, "de una sola pieza y sin costuras", está compuesto por lino en la urdimbre y yute en la trama, con una imprimación de cola animal y preparación blanca a base de aceite, sobre la que se aprecia dibujo a carboncillo y un complejo sistema de capas superpuestas.
Picasso resolvió el espacio de forma heterogénea: capas muy diluidas que generan transparencias en unas zonas conviven con otras de mayor densidad y alto poder cubriente, mientras en distintos puntos siguen siendo visibles la preparación y el dibujo a carboncillo. El bastidor original, de madera de conífera y compuesto por quince piezas, fue sustituido en 1964 por otro con un sistema de tensado diseñado por Andrew Olah, carpintero del MoMA.
Uno de los factores determinantes para entender la evolución del estado de conservación de la obra es el historial de traslados a los que fue sometida en sus primeros años, que motivaron sucesivas restauraciones entre 1943 y 1957. Ese año, Jean Volkmer, fundadora y restauradora jefa del Departamento de Restauración del MoMA, consolidó la capa pictórica mediante una mezcla de cera-resina aplicada por el reverso.
Tras ese tratamiento, el cuadro realizó una nueva gira por Estados Unidos, al término de la cual se decidió no volver a moverlo hasta su regreso a España, ante la preocupación por su deteriorado estado de conservación. Quedó instalado de forma definitiva en una sala de la tercera planta del MoMA con la aprobación del propio Picasso, quien rechazó las peticiones para trasladarlo a Londres en 1960 y a París en 1967.
El informe recuerda que en 2012 se puso en marcha un exhaustivo estudio de la obra que amplió el conocimiento sobre su estado de conservación mediante técnicas de ultra alta resolución.
Los análisis con luz visible han permitido documentar las distintas alteraciones que presenta la pieza. En el soporte, el perímetro de la tela muestra numerosas marcas causadas por los sucesivos clavados y desclavados del bastidor, a las que se suman fuertes tensiones generadas durante el montaje de un lienzo de grandes dimensiones.
En la capa pictórica se registran con frecuencia grietas, craquelados y microfisuras, atribuidos principalmente a las tensiones acumuladas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones sufridos durante los años de itinerancia de la obra.
En 2018 se publicaron nuevos análisis químicos que identificaron un medio oleorresinoso presente en las pinturas industriales comerciales de los años treinta. Su mezcla con óleo añade fragilidad a la capa pictórica al aumentar su rigidez y su tendencia al craquelado con el paso del tiempo, lo que representa un factor crítico ante cualquier exposición a vibraciones.
El documento registra también pérdidas, desfibrados, manchas, orificios, reintegraciones, repintes, suciedad y restos del ataque vandálico que sufrió la obra en 1974.
Poco después de la publicación del informe, en abril, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se apoyó en ese estudio al ser preguntado por el posible traslado del cuadro. "Mi obligación como ministro es garantizar el acceso a la cultura, pero también garantizar la protección del patrimonio. Y en cuestiones como esta hay que escuchar siempre a los técnicos y, particularmente, a aquellos que llevan más de 30 años cuidando la obra para conservarla como es debido. Y los informes de los técnicos del Museo Reina Sofía, actualizados recientemente, son claros: desaconsejan el traslado de forma rotunda por criterios estrictamente técnicos", aseguró.
En todo caso, el pasado mes de mayo, durante una conversación con el presidente del Museo del Prado, Miguel Falomir, su homólogo en el Reina Sofía, Manuel Segade, señaló que no se le había trasladado "ninguna petición oficial" para llevar el 'Guernica' al País Vasco. Precisó además que, cuando el Museo Guggenheim de Bilbao lo solicitó por primera vez, en 1997, lo hizo "por los cauces convencionales y técnicos" que permiten decidir si una obra se presta o no.
"Los cauces que le dan al patronato (del museo) precisamente la autoridad de decidir si un cuadro, una obra del museo, es prestada o no legítimamente. Esa es la ley, quiero decir, en principio no lo puede prestar un presidente, más allá del presidente del patronato del museo", explicó Segade. El lehendakari había trasladado la petición de traslado al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una reunión en La Moncloa el pasado mes de marzo.
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