El Hospital 12 de Octubre prueba un sistema para reducir transfusiones en pacientes críticos

El Hospital 12 de Octubre prueba un sistema para reducir transfusiones en pacientes críticos

El Hospital 12 de Octubre participa en un ensayo clínico nacional multicéntrico que evalúa la eficacia de los sistemas de retorno de sangre en pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos. Estos dispositivos permiten devolver al circuito arterial la sangre diluida con fármacos y sueros que se extrae antes de tomar la muestra destinada al laboratorio, evitando que se deseche como ocurre en la práctica habitual.

El estudio, liderado por la doctora Marta Raurell, de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Barcelona, compara el uso de estos sistemas con el procedimiento convencional. Los primeros resultados han sido publicados en la revista de la Sociedad de Enfermeras de Cuidados Críticos de Inglaterra.

La hipótesis de la investigación parte de un problema frecuente en las UCI: la anemia adquirida derivada de las múltiples extracciones sanguíneas a las que se somete a los pacientes críticos. Según la literatura científica, el volumen total de sangre extraída para análisis puede superar hasta 40 veces la cantidad estrictamente necesaria.

El ensayo prevé reclutar a 248 pacientes para comprobar si el uso de los sistemas de retorno de sangre logra reducir en un 24 por ciento la necesidad de transfusiones respecto al grupo que sigue la práctica tradicional de desechar la primera descarga.

El Hospital 12 de Octubre ha sido el primero de los cuatro centros públicos participantes en completar el reclutamiento, con un total de 64 pacientes críticos incluidos en el estudio.

El análisis preliminar de viabilidad apunta a un ahorro aproximado de un litro de sangre por cada 100 días de catéter arterial en el grupo tratado con estos sistemas. Además, se ha observado una reducción tres veces menor en el número de unidades transfundidas en comparación con el grupo control.

De confirmarse estos resultados en el conjunto de la muestra, el impacto sería relevante tanto desde el punto de vista clínico como organizativo. Reducir transfusiones no solo mejora la seguridad del paciente crítico, disminuyendo la morbi-mortalidad asociada, sino que también contribuye a la sostenibilidad, dado que la obtención y distribución de productos sanguíneos conlleva un consumo elevado de recursos y un aumento de emisiones de dióxido de carbono.