La Comunidad de Madrid ha aprobado el Plan Integral de Inspección de Sanidad 2026-2028, con el que reforzará el control en ámbitos como la Incapacidad Temporal (IT), la comercialización de medicamentos para usos no terapéuticos, los nuevos productos de tabaco y cannabis y la alimentación en centros educativos.
Este instrumento de planificación trienal tiene como objetivo garantizar la seguridad y los derechos sanitarios mediante la supervisión de centros sanitarios, establecimientos farmacéuticos, sanidad ambiental, higiene alimentaria, actividades funerarias y el cumplimiento de la normativa sobre alcohol y tabaco. Además, el Gobierno regional ha dado luz verde a los planes parciales para 2026, que concretan las actuaciones de cada unidad de inspección bajo la Dirección General de Inspección y Ordenación Sanitaria y la Dirección General de Salud Pública.
Entre las principales novedades destaca un mayor control sobre la Incapacidad Temporal, con el objetivo de adecuar los procesos de baja laboral a tiempos óptimos de duración, mejorar la prescripción por parte de especialistas hospitalarios y reforzar la coordinación con mutuas y unidades de salud laboral. También se impulsarán sistemas de gestión de citas presenciales para trabajadores y programas de formación continua para los médicos implicados en la gestión de estos procesos, así como la detección de posibles enfermedades profesionales.
El plan también intensifica la vigilancia sobre alcohol, tabaco y productos vinculados a las adicciones, especialmente en la venta por internet y la publicidad. Se pone el foco en cigarrillos electrónicos con cannabidiol (CBD) y otros cannabinoides, productos con ingredientes que puedan encuadrarse como estupefacientes y alimentos o cosméticos que incluyan derivados del cáñamo. Asimismo, se reforzará el control de la comercialización online de medicamentos no sujetos a prescripción, especialmente aquellos susceptibles de desvío de uso o vinculados a recetas fraudulentas.
En el ámbito educativo, el nuevo plan incorpora un bloque específico para supervisar la alimentación en centros escolares. Se controlarán los menús, las máquinas expendedoras y las cafeterías para garantizar que cumplen criterios de alimentación saludable y sostenible, que las comidas sean equilibradas y adaptadas a cada grupo de edad y que se ofrezcan menús especiales por motivos de salud, éticos o religiosos.
En el área farmacéutica se ampliará la evaluación del acceso a la prestación para incluir alimentos dietéticos de uso médico especial, se revisará el circuito de prescripción y dispensación y se reforzará el control de exportaciones de medicamentos para evitar desabastecimientos. Además, se mantendrán los programas de inspección en centros de especial riesgo como los dedicados a interrupción voluntaria del embarazo, salud mental, odontología, medicina estética o reproducción asistida.
En Salud Pública se consolidan los programas de sanidad ambiental y seguridad alimentaria, con especial atención al control de aguas de consumo y recreativas, legionela, calidad del aire, temperaturas extremas, productos químicos, radiaciones, zoonosis y vectores, en un contexto de creciente complejidad sanitaria.