Vecinos de Conde de Casal piden parar las obras del intercambiador y la L11 las noches y festivos

Vecinos de Conde de Casal piden parar las obras del intercambiador y la L11 las noches y festivos

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Denuncian ruido, inseguridad y falta de información por los trabajos del intercambiador y la Línea 11

Los vecinos del entorno de Conde de Casal han exigido a la Comunidad de Madrid que paralice las obras del nuevo intercambiador y de la ampliación de la línea 11 de Metro durante las noches, al amanecer y los días festivos. La razón: el ruido constante, las vibraciones, la inseguridad y los problemas de movilidad que padecen en la zona.

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid ha trasladado la preocupación de los residentes de Conde de Casal, la Avenida del Mediterráneo y calles adyacentes, que denuncian un “ruido ensordecedor a deshoras” y carecen de información sobre las medidas de seguridad, los niveles de vibración, las afecciones a los edificios y los planes de emergencia.

Los vecinos no cuestionan la necesidad de mejorar la red de transporte público, pero consideran “inaceptable” que las obras avancen sin una comunicación clara y transparente con los residentes afectados.

En una reunión celebrada el 21 de abril, los vecinos de Retiro expusieron incidentes graves en edificios residenciales, incluidos desprendimientos de cascotes tras episodios de fuertes vibraciones. Algunas comunidades de vecinos tuvieron que instalar mallas de protección costeadas por los propios residentes.

El 2 de mayo, las obras rompieron una tubería de gas y provocaron un escape. Los vecinos lamentan que solo se comunicara a quienes se acercaron a preguntar que cerraran las ventanas, sin aviso previo ni información sobre los riesgos.

La FRAVM sostiene que los niveles de ruido superan los límites permitidos, situación constatada por la Policía Municipal. Sin embargo, las denuncias presentadas no han recibido respuesta. Los afectados reclaman que se respete el descanso nocturno entre las 23.00 y las 8.00 horas, frente a unos trabajos que, según denuncian, se desarrollan desde las 7.00 hasta la 1.00.

Los residentes también alertan del aumento de la inseguridad por la falta de iluminación y la creación de pasillos estrechos entre vallas, que generan zonas con poca visibilidad. Ya se han producido atracos en estos puntos, lo que ha incrementado la sensación de miedo entre personas mayores y vecinos con movilidad reducida.

Las obras han supuesto la desaparición de aproximadamente 135 plazas de aparcamiento, incluidas plazas reservadas para personas con discapacidad, además de cortes de tráfico, afecciones a la M-30 y dificultades de acceso a viviendas y comercios.

Los vecinos han acordado solicitar reuniones formales con la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, remitir un escrito al Defensor del Pueblo, pedir una inspección de trabajo y participar en el próximo Pleno del distrito de Retiro.

También reclaman una comisión de seguimiento con participación vecinal, acceso a las mediciones topográficas y de vibraciones realizadas en los edificios, información sobre los umbrales de seguridad y un cronograma actualizado de las obras.

El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, ha pedido disculpas por las molestias, pero ha defendido la necesidad de ejecutar unas obras que, según ha subrayado, mejorarán la ciudad. Rodrigo ha asegurado que la Comunidad cumple el horario autorizado por el Ayuntamiento de Madrid y ha afirmado que serán “unos meses que hay que sufrir”, aunque el resultado final será “muy positivo”.