El Ayuntamiento de Madrid ha empezado este jueves a reparar el socavón que ha aparecido en la calle José Calvo, en el distrito de Tetuán, que se habría producido al haber un antiguo pozo subterráneo abandonado del Canal de Isabel II bajo esta vía, en la que operan unas cocinas industriales, a cuya actividad los vecinos achacan el agujero.
La Plataforma de Vecinos Afectados por las Cocinas Fantasma de José Calvo, ubicada en el barrio de Berruguete, ha convocado este jueves una concentración para exigir al Ayuntamiento la reparación de la calle y la clausura del negocio del número 8 de esta vía, donde el pasado 20 de abril se abrió un socavón que el vecindario achaca a la actividad de la cocina industrial.
“Respecto al socavón, la información que yo tengo es que se está trabajando en ello, se está arreglando. Se ha estado en comunicación con el Canal de Isabel II debido a que parece que lo que ocurre es que hay un pozo subterráneo y eso es lo que ha provocado esta situación”, ha señalado en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno la portavoz del Ayuntamiento, Inmaculada Sanz.
Ha insistido en que se está en “permanente comunicación” con el Canal de Isabel II, y en que se está realizando la reparación del agujero “para que pueda estar cuanto antes en condiciones esa calle para que se pueda circular” por ella.
En un audio remitido a la prensa, Pedro Barrero (PSOE) sostiene que “las cocinas fantasma siguen siendo un problema para la ciudad de Madrid”, y considera que el socavón de José Calvo se debe al “aumento de la movilidad y los vehículos que operan en la zona”.
“No se puede seguir implantando una actividad económica que genere molestias, olores, impacto en la movilidad, en residuos, y en contaminación acústica y atmosférica del entorno. Y además sin que exista la debida acción inspectora por parte del Ayuntamiento, que en lo que llevamos de año no ha realizado ni una sola inspección para comprobar si cumplen o no con la normativa”, apostilla el edil.
En julio de 2021, la Junta de Gobierno aprobó el avance de la modificación de las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana de 1997 (PGOUM) para, entre otras cuestiones, regular las conocidas como ‘cocinas fantasma’ y favorecer que se trasladen a polígonos industriales, limitando su implantación en ámbitos residenciales a locales de uso industrial con un máximo de 350 metros cuadrados, con la obligación de que tengan en el interior del establecimiento las zonas de espera, carga y descarga y estancia de los transportistas.
Sanz, que cree que “la retroactividad en este tipo de normas no parece posible”, ha señalado que, como ha dicho el Gobierno municipal “en muchas ocasiones”, lo que se busca es “dar seguridad jurídica” y que “todas las actividades” que se vayan a hacer en la ciudad se hagan con “total seguridad” y cumpliendo todos los requisitos pertinentes.
Lo más importante es "dar seguridad jurídica, y, por supuesto, el cuidado y el descanso de los vecinos", ha concluido la también delegada de Portavoz, Seguridad y Emergencias.