Los músicos callejeros de Madrid no tendrán finalmente que depender de la suerte para poder tocar en la capital, pues solo se han enviado 399 solicitudes, un número menor a las 450 licencias que como máximo concederá el Distrito Centro, por lo que finalmente no será necesario otorgarlas por sorteo.
Las bandas no tendrán por tanto que actuar sin alguno de sus miembros, como alertaban desde organizaciones como La Calle Suena, después de que el Gobierno municipal decidiese endurecer la normativa limitando el número de permisos, que debían solicitarse de manera individual.
El distrito Centro, que dirige el concejal del PP José Fernández comenzará a otorgar los permisos para actuar en zonas y horarios también delimitados, con vigencia hasta el próximo 31 de diciembre, según indican fuentes municipales.
En concreto, los artistas podrán tocar con percusión y amplificación de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas en las calles y plazas comerciales, como Callao y Sol, y en el mismo horario pero sin estos elementos en las calles residenciales. Además, de 9.00 a 15.00 se podrá actuar cada domingo en tramos determinados del rastro.
Todos los artistas deberán tener visibles sus permisos, que pueden ser requeridos por la Policía Municipal, deben tener una separación entre ellos de al menos 75 metros y de 20 respecto a veladores y terrazas y permitir el acceso a viviendas y locales estableciéndose a una distancia de 3 metros.
En La calle suena muestran su sorpresa porque no se hayan hecho más solicitudes, una situación que atribuyen al corto plazo para pedir los permisos, y celebran que al menos los músicos habituales puedan seguir saliendo a tocar, pese a la restricción de horarios y de zonas.
Esperan además que las actuaciones en la calle puedan paliar la cancelación de conciertos provocada por el coronavirus en todo El País, según señala el portavoz de la plataforma, Raúl Márquez, que señala que seguirán mediando con los vecinos para evitar molestias.
En todo caso, los músicos de la calle se unirán en un escenario, esta vez a cubierto, aunque con entrada libre, para denunciar el 5 de mayo en la sala Galileo Galilei su problemática, acompañados de artistas reconocidos.