Análisis: Revolución de los claveles en la Universidad Rey Juan Carlos

Análisis: Revolución de los claveles en la Universidad Rey Juan Carlos

En abril de 1974 el pronunciamiento de los conocidos como capitanes de abril acabó con el régimen dictatorial y restauró la libertad en un país vecino, Portugal.

El movimiento de liberación se desarrolló de acuerdo con dos señales aparentemente sencillas: dos canciones E depois do Adeus y Grândola, Vila Morena. En amplios círculos de la URJC se considera que la primera señal acaba de producirse, aunque ha pasado desapercibida en medio de tanto ruido mediático: una Declaración del departamento de Matemática Aplicada, Ciencia e Ingeniería de Materiales y Tecnología Electrónica que pone el dedo en la llaga de los males de la Universidad Rey Juan Carlos.

Efectivamente, en la Universidad Rey Juan Carlos se respira un ambiente de completa indignación por las revelaciones acerca de la trama de los másteres que ha aflorado ante la perplejidad de profesorado, personal de administración y estudiantes. Todos los que trabajan en esa universidad lo hacen de acuerdo con los criterios de calidad de la docencia exigidos por los títulos que se imparten: los profesores justifican su puntualidad en la impartición de las clases fichando en un margen preciso de tiempo antes de cada sesión y siguen las guías docentes previstas hasta los mínimos detalles. Los estudiantes asisten a clase y son evaluados de acuerdo con lo estipulado en esas guías. Por supuesto, el personal de administración y servicios cumple con sus obligaciones ejemplarmente. En ese contexto de regularidad sometida a controles, las noticias han desestabilizado a toda la comunidad universitaria y han llevado a vivir momentos en que ha alternado la pesadumbre, la tensión, la desazón y el sentimiento de indefensión.

Ha sorprendido mucho la actuación del rector Ramos. La primera y precipitada rueda de prensa, flanqueado precisamente por las personas cuya actuación era preciso investigar, las noticias confusas sobre reuniones previas con el fin de justificar actuaciones, las contradicciones sobre documentos y actas que se han enviado alegremente ¡desde la secretaría del rector! sin certeza ninguna. No cuadran tampoco los momentos en los que se dice que pasó esto o lo otro. Desde luego tampoco las declaraciones firmadas.

Se está sabiendo que días antes de esa reunión alocada en la séptima planta de rectorado de la URJC en Móstoles que concluyó en la desafortunada rueda de prensa, el rector Ramos estuvo reunido en un edificio de la universidad con un reducido grupo de profesores y profesoras para lanzar una candidatura en las próximas elecciones al claustro que reflejara la excelencia y la transparencia que son, según proclama, la clave de su gobierno. Entre los escasos asistentes se encontraban, ni más ni menos, que Álvarez Conde, Chico de la Cámara, la inspectora Pilar Trinidad, la exdecana Pilar Laguna y la fallidamente nombrada Directora de la oficina de cumplimiento académico Sara Núñez de Prado, cuyo nombramiento fue paralizado, después de anunciado a toda la comunidad universitaria, por las dudas legales que suscitaba.

Y es que una constante de este año mandato de Ramos son los nombramientos hechos sin ton ni son. Cada uno de ellos cobra un complemento salarial que oscila entre los 350 y los 700 euros. Entre los agraciados, además de la mencionada Sara Núñez de Prado -cuyas competencias y retribución se siguen sin desvelar-, sus dos ayudantes, Pablo Chico de la Cámara -nombrado sin publicidad Director del Centro de Documentación y estudios de la Unión Europea "Emile Nöel", días antes de que explotará la bomba informativa-, Jesús Primitivo Rodríguez González -profesor, según se ha publicado de una de las asignaturas del máster en entredicho-, José Manuel Vera -exconcejal del PP del Ayuntamiento de Móstoles, a quien Ramos ha intentado nombrar Director del Instituto de Humanidades a pesar de ser catedrático de Constitucional y compañero de departamento de Álvarez Conde-. Estos son algunos de los muchos nombramientos realizados por Ramos. Crecen las sospechas de que la primera reacción de pasteleo del rector ante las filtraciones tiene que ver con sus peligrosas amistades... Con los nombramientos se han producido ceses, pero los cesados mantienen sus retribuciones a la espera de ser reasignados a otros puestos.

Ramos ha intentado desvincularse de la gestión de los anteriores rectores, pero nadie en la URJC ha olvidado que desempeñó el cargo de vicerrector con González Trevijano de quien recibió una Escuela, la de ingeniería de Telecomunicación, a la que se brindó una ayuda muy singular que Suárez, sucesor del magistrado del Constitucional, mantuvo a lo largo de su mandato bruscamente finiquitado por acusaciones de plagio en su obra académica.

Entre esas ayudas no deja de sorprender la construcción en suelo público, en el campus de Fuenlabrada, de un enorme hangar gestionado privadamente por una empresa que realiza actividades comerciales que poco tienen que ver con las propias de la universidad. El edificio ya está funcionando. A él puede accederse desde el exterior del campus evitando los accesos al recinto: algo verdaderamente sorprendente. La ampliación de los hangares está en estudio y para ello se han contratado arquitectos que disfrutan de contratos de alta dirección. Mientras tanto, no han entrado en estudio los edificios que se precisan en los distintos campus para el normal desarrollo de la actividad docente e investigadora. Hace poco se ha conocido que el rector, acompañado del vicerrector de Postgrado visitó Majadahonda para interesarse por un edificio que quedó sin actividad en esa localidad madrileña. Tan parado está como el que la URJC adquirió en la calle Tutor de Madrid, relacionado con el Canal de Isabel II. Otra inversión inútil.

Mucho ha dolido en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales que una información con apariencia de haber sido cocinada con datos del vicerrectorado de estrategia de la misma URJC y publicada en el Diario El Mundo señale al conjunto de la Facultad como un lastre para la Universidad Rey Juan Carlos por su exceso de alumnos. Las reacciones de solidaridad no se han hecho esperar desde otros campus, ya que esas informaciones han recibido como un ataque injusto al conjunto de la URJC desde la privilegiada y elitista Escuela del Rector. No se produjo con tanta intensidad una reacción semejante a la inversa, después del enfrentamiento tabernario que Ramos mantuvo con profesores de la Escuela de Informática en la cafetería del campus de Móstoles. Ramos nunca les ha perdonado que se le grabara cuando, hace años, intermedió para que el catedrático David Ríos retirara su candidatura a Rector, opuesta a la de Pedro González Trevijano.

El 11 de abril el departamento de Matemática Aplicada, Ciencia e Ingeniería de Materiales y Tecnología Electrónica, dirigido por el catedrático Joaquín Rams, hizo pública una Declaración manifestando "su profunda preocupación por los graves hechos en los que se ha visto envuelta nuestra Universidad en relación con los casos que están siendo publicados a raíz de la participación como alumna de Dña. María Cristina Cifuentes Cuencas en el máster en Derecho Público del Estado Autonómico de la Universidad Rey Juan Carlos". El texto de la Declaración fue remitido a los Directores de los restantes departamentos de la URJC, que se han ido sumando después de trasladarla a todos sus profesores. En este documento se pone en tela de juicio la gestión llevada a cabo por el rector Ramos. Su contenido se va extendiendo pacíficamente entre el profesorado pero corre como la pólvora. Por primera vez en la historia de la Universidad Rey Juan Carlos parece que los directores están de acuerdo: "consideramos necesario que se tomen las decisiones necesarias para restituir la confianza en los procedimientos y personal de nuestra Universidad".

La Universidad lleva de buen grado el nombre de un monarca, pero está hastiada de rectores absolutos. Se dice que los capitanes están tomando el control.

La mayoría de la URJC está ya a la espera una segunda señal...