Los empresarios madrileños alertan del impacto económico del cierre de Almaraz

Los empresarios madrileños alertan del impacto económico del cierre de Almaraz

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Empresarios de la Comunidad de Madrid han advertido del “impacto económico y energético” que tendría el cierre de la central nuclear de Almaraz y han reclamado un debate “riguroso y realista” sobre el futuro de esta instalación, situada en Extremadura y responsable de aproximadamente el 15% de la energía que consume la región madrileña.

La Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) y la plataforma Sí a Almaraz, Sí al futuro han celebrado este viernes la jornada ‘Industria, Energía y Futuro: el valor estratégico de la nuclear en España’, un encuentro que ha reunido a representantes empresariales y expertos del sector para analizar las consecuencias del calendario de cierre de las centrales nucleares previsto en España.

En un contexto de creciente electrificación, volatilidad en los mercados eléctricos y aumento de la demanda industrial, CEIM ha subrayado la necesidad de abordar la transición energética teniendo en cuenta su impacto directo sobre la competitividad empresarial, la atracción de inversiones y el empleo industrial.

El presidente de CEIM, Miguel Garrido, ha defendido el “papel clave” de la energía nuclear en el sistema eléctrico español, al que ha descrito como una fuente madura, barata, limpia y segura, sometida a altos estándares internacionales y fundamental para la estabilidad del sistema.

Garrido ha puesto el foco en el peso específico de Almaraz para Madrid, advirtiendo de que su cierre podría poner en riesgo la garantía de suministro en una región con alta demanda energética. Ha recordado el crecimiento de centros de datos, industrias y desarrollos urbanísticos, así como el aumento de población, factores que, a su juicio, exigen una capacidad adicional de energía firme y estable.

Por su parte, el presidente de la plataforma Sí a Almaraz, Sí al futuro, Fernando Sánchez, ha anunciado que los próximos 16 y 17 de febrero una delegación de eurodiputados de distintos países y grupos políticos visitará la central y su entorno para conocer de primera mano las consecuencias de un eventual cierre.

Sánchez ha subrayado que la visita no responde a consignas ideológicas, sino a la voluntad de analizar datos y contrastar información, en un contexto en el que confluyen cuestiones como la seguridad de suministro, la cohesión territorial y la independencia energética.

Durante la jornada también ha intervenido Diego Rodríguez, quien ha presentado conclusiones de dos estudios recientes de Fedea sobre la transformación del sector eléctrico. Según ha explicado, el cierre de los dos grupos de Almaraz tendría un impacto negativo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero comprometida por España, al obligar a un mayor uso de centrales de gas natural, por encima de lo previsto en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.

Rodríguez ha advertido de que esta situación no solo dificultaría los objetivos de descarbonización, sino que también tendría consecuencias sobre el coste del suministro eléctrico, especialmente en un escenario de encarecimiento progresivo de los derechos de emisión en la Unión Europea. A su juicio, el mantenimiento del parque nuclear contribuye a una generación descarbonizada que complementa a las renovables y refuerza la seguridad del sistema.

La jornada se ha completado con una mesa redonda en la que representantes de empresas industriales han debatido sobre las consecuencias de prescindir de la energía nuclear. Moderados por el economista Javier Santacruz, han participado el CEO de Merlin Properties, Ismael Clemente; la directora del Sector Nuclear en Applus y vicepresidenta de la Sociedad Nuclear Española, Marisa González; y el presidente de Alibérico, Clemente González Soler.

Los participantes han coincidido en que el cierre de Almaraz y del resto del parque nuclear sin alternativas plenamente operativas de almacenamiento y flexibilidad renovable podría comprometer la seguridad de suministro, incrementar la volatilidad del mercado eléctrico y debilitar la competitividad de sectores estratégicos y de nuevas actividades intensivas en energía, como los centros de datos o la movilidad eléctrica.

Desde la mesa se ha defendido que España dispone de condiciones favorables para la industria, pero que mantener una red robusta y precios razonables pasa, en su opinión, por conservar el parque nuclear. También se ha subrayado que la industria genera empleo estable, mejor remunerado e innovación, y que la autosuficiencia energética resulta clave para preservar la independencia del país.

Los ponentes han concluido que prescindir de instalaciones nucleares seguras, fiables y modernas en pleno proceso de descarbonización y electrificación supone un “despropósito”, defendiendo que las centrales nucleares españolas están plenamente capacitadas para seguir operando.