La región incrementa un 13% la inversión en estas prestaciones, destinadas a mayores de 18 años empadronados que participen en programas de rehabilitación y continuidad de cuidados.
La Comunidad de Madrid abre este martes el plazo para solicitar ayudas económicas individuales de apoyo social destinadas a personas integradas en programas de rehabilitación y continuidad de cuidados de los Servicios de Salud Mental. El período de presentación de solicitudes se extiende hasta el 29 de junio y tiene como objetivo financiar gastos de alojamiento para favorecer la autonomía e inclusión social de los beneficiarios en su entorno habitual.
Estas prestaciones están pensadas para personas con enfermedad mental que requieren apoyo para mantener una vivienda estable mientras avanzan en procesos de recuperación. Según ha señalado el Gobierno regional, el arraigo y la permanencia en el medio habitual constituyen elementos fundamentales para que estos programas tengan continuidad y resulten eficaces en la práctica.
La Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales gestiona estas ayudas, cuya dotación presupuestaria ha experimentado un incremento del 13% en el ejercicio actual. Pueden solicitarlas personas mayores de 18 años empadronadas en cualquiera de los municipios de la región que cumplan los requisitos establecidos en la convocatoria.
Los solicitantes deberán contar con los informes correspondientes de los Servicios de Salud Mental y acreditar que disponen de un alojamiento estable que les supone una carga económica significativa. Asimismo, deberán demostrar que en 2024, ejercicio tomado como referencia, sus ingresos personales brutos no superaron la cifra máxima de 11.000 euros.
Las solicitudes que reúnan los requisitos se atenderán en función de la capacidad económica de los demandantes. Quienes acrediten menor capacidad económica tendrán prioridad en la asignación de fondos, hasta que se agote el crédito previsto para esta convocatoria.
Durante el pasado ejercicio, 141 personas se beneficiaron de esta línea de apoyo. La Comunidad de Madrid sostiene que estas prestaciones buscan evitar que una situación socioeconómica desfavorable impida a personas con enfermedad mental mantener en el tiempo su participación en actividades de rehabilitación y continuidad de cuidados.
El objetivo final es facilitar que los beneficiarios conserven su alojamiento, avancen en su autonomía personal y se mantengan vinculados a los recursos sanitarios y sociales necesarios para su recuperación e integración social.