CSIF denuncia el "progresivo deterioro" de la cárcel de Valdemoro

CSIF denuncia el "progresivo deterioro" de la cárcel de Valdemoro

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El sindicato alerta sobre falta de médicos, sobrepoblación en módulos conflictivos, carencias de seguridad y una elevada rotación de personal en el centro penitenciario.

La Sección Sindical de CSIF en la cárcel de Valdemoro ha denunciado el “progresivo deterioro” que sufre el centro desde hace aproximadamente dieciocho meses en materia de funcionamiento, seguridad y gestión de personal. El sindicato trasladó esta denuncia a través de un escrito dirigido a la dirección del establecimiento penitenciario, en el que alerta de un escenario que considera “grave” y que, asegura, ya ha comunicado en reiteradas ocasiones mediante diferentes escritos registrados sin que hasta ahora se hayan adoptado soluciones efectivas.

Una de las principales deficiencias que señala CSIF es la falta de asistencia sanitaria. Según el sindicato, las once plazas de médico contempladas en la Relación de Puestos de Trabajo están vacantes y actualmente solo hay un facultativo temporal en horario de tarde. Fuera de esa franja horaria, el centro depende de sistemas de telemedicina y del servicio 112 en caso de urgencia, al no contar con atención médica presencial durante las mañanas, noches, fines de semana y festivos. Esta carencia genera una situación de vulnerabilidad sanitaria que el sindicato considera inaceptable.

CSIF también denuncia una situación de sobrepoblación en los módulos de mayor conflictividad, especialmente en los módulos 7, 8 y 9. Según expone, los niveles de ocupación superan ampliamente los ratios adecuados de seguridad y operatividad, mientras que la plantilla de vigilancia resulta insuficiente para gestionar la situación.

El sindicato advierte de que esta concentración de internos en espacios limitados incrementa el riesgo tanto para los reclusos como para los funcionarios y favorece el aumento de incidentes regimentales. La falta de personal de vigilancia agrava aún más la capacidad de respuesta ante conflictos.

Otra de las preocupaciones señaladas son las carencias materiales y de seguridad en las instalaciones. CSIF apunta a una iluminación deficiente en patios y zonas comunes, sistemas de videovigilancia obsoletos y falta de medios técnicos adecuados, circunstancias que considera incompatibles con las garantías de seguridad exigidas en un centro penitenciario de estas características.

El sindicato también pone el foco en la elevada rotación de personal. Según sus datos, aproximadamente el 50% de la plantilla ha abandonado el centro en los sucesivos concursos de traslados, lo que ha provocado la pérdida de experiencia y estabilidad en el servicio. Esta sangría de efectivos afecta especialmente a las oficinas, donde, según CSIF, gran parte de los funcionarios ha solicitado traslado a otros centros.

La organización sindical atribuye el origen de esta problemática a una política de gestión “rígida”, marcada por la falta de diálogo social y de respuesta a cuestiones relacionadas con la planificación de vacaciones, la concesión de días de asuntos particulares y la conciliación laboral y personal. Esta rigidez en la gestión, sostiene CSIF, ha deteriorado las relaciones entre la dirección y los trabajadores.

A juicio de CSIF, este contexto ha generado un clima laboral “profundamente deteriorado” que está incentivando la salida de trabajadores hacia otros centros penitenciarios. La falta de flexibilidad y consenso ha erosionado la moral de la plantilla y su compromiso con el centro.

Ante esta situación, el sindicato reclama a la dirección del Centro Penitenciario Madrid III-Valdemoro la adopción inmediata de medidas correctoras. Entre ellas, pide una rectificación en la política de gestión de personal basada en criterios de flexibilidad y consenso, actuaciones urgentes para mejorar la seguridad e infraestructuras del centro y la creación de canales estables de diálogo y negociación con las organizaciones sindicales.

CSIF subraya que es necesario garantizar la seguridad, el correcto funcionamiento del establecimiento y recuperar un modelo de centro basado en la estabilidad de la plantilla y la calidad del servicio público penitenciario. El sindicato insiste en que sin estos cambios, la situación seguirá deteriorándose y afectará tanto a la seguridad como a la calidad de vida laboral de los funcionarios.