Beach Dog Club de VivePets en Las Rozas ofrece piscina canina abierta 365 días con rampas de acceso, duchas y zonas de sombra donde ocho de cada diez visitantes se meten al agua con su mascota.
El Beach Dog Club de VivePets funciona como un recinto al aire libre completamente vallado en Las Rozas donde perros y dueños pueden refrescarse juntos. La piscina, con una profundidad máxima de tres metros, cuenta con escalones y una rampa de acceso para facilitar la entrada de los animales, además de duchas de agua dulce y mangueras para aclararlos después del baño.
La responsable de Atención al Cliente y Marketing, Mónica Muñoz, destaca que es "un plan perfecto" porque los dueños pueden hacer una actividad con su perro y las mascotas socializan y se divierten mientras se refrescan. "Eso también enriquece al dueño", puntualiza.
La instalación abre los 365 días del año en dos turnos —de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas— y limita el aforo a un máximo de 30 personas entre humanos y perros. Las entradas se adquieren por Internet por 16,50 euros para un perro y una persona, con suplementos de 6,50 euros para acompañantes o mascotas adicionales.
Aunque cualquier raza puede acceder, el complejo reserva algunos turnos específicos para perros de menos de 13 kilos como los miércoles y viernes por la tarde. También pueden acudir perros catalogados como potencialmente peligrosos, siempre que cumplan la normativa de la Comunidad de Madrid.
Junto a la piscina hay un bar donde los dueños pueden pedir refrescos, cerveza o aperitivos, mientras que los perros tienen sus propios helados y snacks. Las instalaciones cuentan con toldos y zonas de sombra que permiten alargar la estancia en las horas de más calor.
El agua se somete a un "control exhaustivo" y la depuradora funciona las 24 horas del día para mantener la piscina "lo más limpia posible". El centro, abierto desde 2016, forma parte de un resort para mascotas que incluye hotel canino 24 horas, guardería, peluquería, veterinario, tienda y jardines exteriores.
Las razas de perros que más disfrutan de la piscina son los labradores y los golden retriever que se tiran enseguida recordando sus orígenes cazadores. Sin embargo, no todos los perros entran al agua con el mismo entusiasmo porque algunos llegan con miedo, aunque terminan animándose poco a poco.
"Lo importante es no tirarlos. Deben entrar por sí mismos porque si los lanzas al agua el efecto suele ser el contrario", aconseja Muñoz. Para acceder es obligatorio que los perros tengan la vacuna de la rabia en vigor y microchip, y el centro recomienda también la vacuna de la tos de las perreras.
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