Se han instalado pérgolas, se ha renovado la vegetación y se ha aprobado un protocolo municipal frente a olas de calor.
El Ayuntamiento de Las Rozas ha dado por finalizada la remodelación del bulevar de la calle Marie Curie con el objetivo de generar zonas de sombreado en el centro urbano para el uso de la ciudadanía.
Se han instalado seis pérgolas de madera a lo largo del bulevar y se han incorporado nuevos bancos y otro mobiliario urbano para crear espacios de estancia, además de plantar glicinias trepadoras que Irán cubriendo las estructuras.
El bulevar, de 460 metros y orientación este-oeste, está expuesto al sol prácticamente todo el día y, según el Ayuntamiento, la ausencia de edificios altos cercanos motivó la intervención.
Se han sustituido algunos castaños por almeces y melias y se han revegetado las jardineras con agapantos y formios, incorporando una nueva red de riego por goteo para mejorar la conservación de las plantas.
El alcalde José de la Uz, acompañado por los concejales de Medio Ambiente y Servicios a la Ciudad, Jaime Santamarta, y de Seguridad y Emergencias, David Santos, se acercó a la calle Marie Curie para conocer los resultados de los trabajos.
El proyecto ha contado con un presupuesto de 147.605,55 euros (IVA incluido) y ha recibido una subvención dentro del programa de ayudas para entidades locales y municipios de la Comunidad de Madrid para la implantación de zonas de bajas emisiones y adaptación al cambio climático.
En paralelo a la obra, el Ayuntamiento ha elaborado un protocolo de actuación frente a olas y episodios de calor, que fue presentado este martes en las instalaciones del SAMER.
El protocolo establece cuatro niveles de activación según intensidad y duración de las temperaturas: Nivel 0 (Verde), vigilancia y preparación; Nivel 1 (Amarillo), protección preventiva; Nivel 2 (Naranja), alto riesgo y actuaciones extraordinarias; y Nivel 3 (Rojo), emergencia climática y medidas intensivas de protección.
La coordinación general corresponde a la Alcaldía y a la concejalía de Seguridad y Emergencias, con la participación de Sanidad, Medio Ambiente, Protección Civil y SAMER, y de todas las áreas que se consideren oportunas según el nivel de activación.
Entre las medidas previstas figuran la adaptación o suspensión de actividades al aire libre; el refuerzo de la atención a personas vulnerables; la habilitación y ampliación de horarios de refugios climáticos; refuerzo de campañas informativas y sanitarias; incremento de riegos y mantenimiento de fuentes; generación de espacios frescos; y garantizar condiciones adecuadas de seguridad y salud para el personal municipal.
El protocolo presta especial atención a colectivos vulnerables, como personas mayores —especialmente las que viven solas—; menores; personas con enfermedades crónicas o discapacidad; personas sin hogar; trabajadores expuestos al exterior; y deportistas y asistentes a eventos al aire libre.
Se crea asimismo una red municipal de refugios climáticos formada por bibliotecas, centros culturales, polideportivos cubiertos, fuentes públicas, centros de mayores y otros edificios municipales climatizados, dotados de agua potable, zonas de descanso e información para la ciudadanía.