El Papa León XIV se despide de Madrid tras una visita histórica

El Papa León XIV se despide de Madrid tras una visita histórica

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Cuatro días de intensa actividad religiosa, institucional y social que culminan con un encuentro con 12.000 voluntarios antes de partir hacia Barcelona.

El Papa León XIV cerró este martes 9 de junio su visita apostólica a Madrid con un encuentro ante 12.000 voluntarios en IFEMA y partió después desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas rumbo a Barcelona. Durante cuatro días en la capital de España participó en una quincena de actos, movilizó a millones de personas y transmitió mensajes centrados en la fe, el diálogo, la gratuidad, la juventud y la necesidad de superar la polarización política.

El avión Iberia Airbus A-320 en el que viaja el Pontífice despegó de Barajas hacia las 11.52 horas, con más de media hora de retraso sobre el horario previsto. En el Pabellón de Estado del aeropuerto madrileño despidieron a León XIV la ministra de Defensa, Margarita Robles; la Presidenta del Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá.

La ceremonia de despedida resultó más breve que la recepción del pasado sábado, cuando el Papa fue recibido por los Reyes Felipe VI y Letizia, el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otras autoridades. Antes de subir al avión, León XIV saludó a los presentes alzando ambas manos desde la alfombra roja, custodiada por militares de la Escuadrilla de Honores del Ejército del Aire.

El Pontífice llegó a Barajas después de celebrar en el Pabellón 3 de IFEMA su último acto en Madrid, un encuentro con los voluntarios que colaboraron durante su visita. Allí pronunció su discurso de clausura de la etapa madrileña y agradeció la labor de quienes hicieron posible la organización de los actos celebrados desde el 6 de junio.

La partida hacia Barcelona marca el cierre de una primera etapa del viaje apostólico por España caracterizada por una intensa agenda religiosa, institucional y social. León XIV convirtió Madrid durante cuatro días en el centro de la atención eclesial, con actos multitudinarios, encuentros con autoridades, discursos de impacto público y gestos de proximidad con los fieles, especialmente con jóvenes, familias, voluntarios y niños a los que bendijo a su paso.

Una agenda institucional sin precedentes

La estancia de León XIV en Madrid comenzó con una recepción institucional de primer nivel. En el Palacio Real, ante los Reyes, pidió dejar de lado la polarización y la división para apostar por el encuentro. Este llamamiento al diálogo se convirtió en uno de los ejes centrales de su paso por la capital.

Uno de los momentos más relevantes fue su intervención en el Congreso de los Diputados, la primera de un Pontífice en la Cámara Baja. León XIV hizo un llamamiento al diálogo y cuestionó la "descalificación permanente", dirigiendo su mensaje a la vida pública española y al clima de confrontación política que caracteriza el debate institucional.

Durante su estancia, el Papa reivindicó también la huella de la fe en Europa y pidió que la religiosidad histórica de España no quede reducida a un "museo del pasado", sino que actúe como una "escuela de fe". Su mensaje enlazó tradición, responsabilidad pública y futuro, con una llamada a mantener viva la raíz cristiana de España y de Europa.

La visita tuvo además una marcada dimensión popular. Miles de fieles siguieron los desplazamientos del Pontífice por las calles de Madrid y se congregaron en distintos puntos de la ciudad para verle de cerca. En varias ocasiones, León XIV bendijo bebés y niños desde el coche papal, un gesto que fue recibido con emoción por las familias que esperaban durante horas su paso.

La plaza de Lima acogió el pasado 6 de junio una de las grandes citas de la etapa madrileña: la vigilia de oración con los jóvenes. En ese encuentro, el Papa les pidió ser "protagonistas del cambio" y “chispa de una humanidad nueva”, en uno de los mensajes más directos de su visita. La juventud ocupó un papel central en sus palabras, tanto como destinataria de esperanza como por su responsabilidad ante los desafíos sociales, culturales y espirituales del presente.

Durante la mañana de este martes, antes de su salida hacia IFEMA, León XIV recibió en la Nunciatura Apostólica a distintas personalidades del ámbito empresarial y social. Entre ellas figuraron el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez; el presidente del Grupo ONCE, Miguel Carballeda; y el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Antonio Garamendi.

A las puertas de la Nunciatura se congregaron también fieles que buscaban despedirse del Pontífice antes de su marcha. Entre ellos se encontraba una familia madrileña que logró que el Papa bendijera a su bebé, después de varios intentos durante el fin de semana. La escena resumió el carácter cercano de una visita vivida con especial intensidad por muchos madrileños.

El agradecimiento final a los voluntarios

El último acto de León XIV en Madrid se celebró en el Pabellón 3 de IFEMA ante 12.000 voluntarios de entre 20 y 65 años, dentro del conjunto de 17.000 personas que colaboraron en la organización de la visita. Los organizadores definieron el encuentro como un “fiestón de agradecimiento” y presentaron a los voluntarios como “el ejército silencioso” que sostuvo el desarrollo de los actos.

El preacto comenzó hacia las 8.30 horas con música en directo y la proyección de vídeos bajo el título ‘El ejército silencioso’, que repasaron el proceso de preparación de la visita. Los periodistas Pedro José Rodríguez y Raquel Caldas condujeron un encuentro con actuaciones musicales, testimonios y mensajes de los actores de la serie 'The Chosen' Elisabeth Tabish, Shahar Isaac y Jonathan Roumie.

Pablo López interpretó 'El mejor momento' y ‘El niño del espacio’, mientras que Soraya Arnelas cantó 'Qué bonito'. El programa musical se completó con una tuna de 70 componentes y con María Vilumbrales, que interpretó 'Como tus brazos' y el himno oficial de la visita, 'Alzad la mirada'.

León XIV llegó al recinto hacia las 10.05 horas en un coche de golf adaptado como papamóvil, con el que recorrió el pabellón durante unos diez minutos para saludar a los asistentes. Durante el trayecto bendijo a un bebé y cogió en brazos a un niño, dos gestos que provocaron una fuerte ovación del público presente.

Antes del discurso del Papa intervinieron varios voluntarios, entre ellos Nuño Adam Castrillo, responsable del desarrollo de la plataforma de voluntariado. “No hay un cálculo detrás. No esperamos nada a cambio”, afirmó al explicar el sentido del servicio. También recordó que la organización buscaba 10.000 personas y que finalmente se apuntaron más de 17.000.

En su discurso, León XIV defendió la “levadura de la gratuidad” frente a “la lógica del interés y del lucro”. El Papa afirmó que los cristianos están llamados a llevar al mundo una gratuidad capaz de hacer crecer “la caridad humana, ética y espiritual” de una sociedad.

"En un mundo continuamente influenciado por la lógica del interés y del lucro, donde el término crecimiento se reduce a la dimensión económico financiera, es necesario pensar y vivir según la lógica más verdadera, es decir, la de un crecimiento humano integral", señaló el Pontífice en uno de los pasajes más relevantes de su intervención.

León XIV agradeció a los voluntarios su presencia y su servicio “por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa”. “Gracias de todo corazón”, dijo entre aplausos y vivas. También reconoció que muchos se tomaron días libres en el trabajo, que otros se dedicaron durante meses a tiempo completo y que todos aportaron “corazón, manos, ideas, talentos y sonrisas”.

El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, despidió al Papa en nombre de la diócesis y destacó que durante estos días se habían visto “rostros emocionados, jóvenes buscando sentido, familias rezando juntas, sacerdotes entregados y voluntarios felices desde primera hora hasta el final de cada jornada”. También pidió al Pontífice que rezara por la Iglesia de Madrid para que no pierda “la alegría del Evangelio ni la sencillez”.

Antes de la bendición final, Cobo pidió a León XIV que bendijera 18 primeras piedras de futuras parroquias que se construirán en Madrid. Después, el Papa obsequió a la Iglesia madrileña con un cáliz y recordó el sentido central de la Eucaristía: “Que no nos olvidemos jamás de lo que celebramos en memoria de Cristo que nos ha salvado”.

El Papa abandonó el escenario de IFEMA hacia las 11.03 horas al son del himno de la visita y se dirigió al Aeropuerto de Barajas. Su destino inmediato es Barcelona, donde está previsto que continúe su agenda con el rezo de la hora media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia y una vigilia de oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys.