La Borriquita, El Silencio y Los Estudiantes protagonizan una de las jornadas con más tradición y participación en la capital.
Madrid vive este Domingo de Ramos uno de los días más destacados de su Semana Santa, con varias de sus procesiones más emblemáticas recorriendo el centro de la ciudad y congregando a miles de fieles y visitantes.
La jornada ha comenzado con la bendición de palmas y ramos en la Catedral de la Almudena, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, seguida de la Eucaristía, en uno de los actos litúrgicos centrales del día.
Por la tarde, las calles del centro se llenan de tradición con procesiones como La Borriquita, El Silencio, el Cristo de la Fe y la Salud y Los Estudiantes, acompañadas además por las primeras saetas de la Semana Santa. La cantaora Esperanza Garrido interpreta estos cantes desde el balcón de la Casa de la Villa al paso de varias cofradías.
Uno de los momentos más esperados es la salida de La Borriquita, que conmemora este año el 15 aniversario de su fundación. Parte a las 15.15 horas desde la catedral de La Almudena con las imágenes de Nuestro Padre Jesús del Amor y Nuestra Señora del Rosario, y recorre el centro de la ciudad hasta la parroquia de San Ildefonso.
Entre las novedades, la imagen de Jesús del Amor estrena gemelos dorados, mientras que la Virgen del Rosario luce nuevos elementos en su vestimenta. Además, como es tradición, el cortejo incluye un tramo en silencio en la calle Ciudad Rodrigo dedicado a personas con trastorno del espectro autista.
Apenas unos minutos después, a las 15.30 horas, arranca la procesión del Silencio desde la iglesia del Santísimo Cristo de la Fe, con la imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón y un recorrido que incluye puntos como la plaza de la Villa, la Catedral de la Almudena y la Puerta del Sol.
A las 17.00 horas toma el relevo el Cristo de la Fe y la Salud, que parte desde el Hospital Niño Jesús y recorre varias calles del distrito de Retiro, mientras que a las 17.30 horas comienza la procesión de Los Estudiantes desde la basílica de San Miguel, una de las más seguidas de la jornada.
El Domingo de Ramos madrileño combina así tradición, música y fervor en una jornada que marca el inicio de una semana clave en el calendario religioso y cultural de la ciudad.