El coliseo madrileño ofrecerá 13 funciones de la ópera de Gounod hasta el 13 de junio en coproducción con la Ópera Nacional de París.
A partir del próximo miércoles, el Teatro Real volverá a presentar en su escenario Romeo y Julieta, la célebre ópera de Charles-François Gounod. Se trata de un regreso histórico: la última vez que se representó en el coliseo madrileño fue en 1911, una ausencia de más de un siglo que su director artístico, Joan Matabosch, ha calificado de sorprendente.
La institución programará 13 funciones hasta el 13 de junio de esta producción realizada en colaboración con la Ópera Nacional de París y dirigida por Thomas Jolly, el creador responsable de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París 2024.
Matabosch ha presentado este estreno como parte de la estrategia del Real de recuperar títulos ausentes de su repertorio histórico. "Es impresionante pensar que hace más de un siglo que un título tan mega popular como este, no ha accedido al escenario del Teatro Real. Sabemos y tenemos claro que el Real tenía asignaturas pendientes muy importantes y es crucial ir aprobándolas. Esto se ha hecho de forma sistemática en las últimas décadas y este es uno de los títulos que había que hacer. Tenía que ser al máximo nivel", explicó en rueda de prensa.
La nueva propuesta escénica plantea el regreso de Romeo y Julieta 115 años después de su última función, desde una perspectiva que equilibra la tragedia de Shakespeare con el lirismo de la música de Gounod, sin pretender recrear fielmente una época o un espacio histórico determinado.
La producción estructura su lectura mediante un ARCO temporal que conecta la peste del siglo XVII, el estreno original de la ópera en el Palais Garnier y las sensibilidades e inquietudes del presente, evitando anclarse en una reconstrucción histórica convencional.
El reparto protagonista está encabezado por Nadine Sierra en el papel de Julieta. La soprano ha expresado su deseo de que el público responda positivamente al estreno y ha destacado su conexión artística con España. "Siempre esperamos hacerlo bien y que al público le guste. España es uno de mis países favoritos para cantar porque realmente se aprecia todo el esfuerzo", señaló.
Sierra ha calificado la producción como extraordinaria y sobresaliente, mostrando confianza en la acogida de la propuesta. "He hecho muchas producciones en mi vida y esta es realmente espectacular. La escena de apertura dejará al público sin respiración", indicó, destacando además la dirección musical, el trabajo del elenco y la calidad "de cada voz, desde el primero hasta el último".
La soprano también ha expresado su gratitud por el trato recibido en el coliseo madrileño y la dedicación del equipo artístico. "Todo es fantástico, es una producción del más alto nivel, tanto en la música como en la actuación, y sobre todo lo que más me emociona de venir aquí es que todo el equipo se preocupa por nosotros, por lo que hacemos, por nuestro trabajo, cosa que no siempre ocurre. Venir al Real hace que me sienta orgullosa de ser cantante de ópera", manifestó.
Junto a ella actuará el tenor Javier Camarena como Romeo, quien ha enfatizado la importancia de comprender el contexto de los personajes: dos adolescentes que, en su época, "tenían ya cierto pensamiento de adulto" debido a una esperanza de vida menor.
Camarena ha explicado que la ópera retrata tanto la rebeldía ante un entorno familiar adverso como el descubrimiento propio de la juventud, un proceso en el que, según ha señalado, "se requiere valor, madurez o incluso la locura de la adolescencia".
El tenor ha descrito a los protagonistas como "el amor hecho palabra y música" y ha subrayado cómo la partitura acompaña su evolución emocional, desde la inocencia hasta una entrega absoluta "por encima de la muerte". "Siempre se dice que la música es el idioma universal, y yo creo que esta ópera es uno de estos grandes ejemplos", remarcó.
Camarena ha destacado su relación artística con Nadine Sierra, con quien ha compartido escenario en varias ocasiones e interpretado esta función en tres oportunidades. "Es una gran artista, a la que admiro y quiero mucho, y esa relación nos permite trasladar al público una conexión real entre dos jóvenes que están despertando a la vida", afirmó.
La puesta en escena se caracteriza por una escenografía giratoria dominada por la gran escalinata de la Ópera de París, el Palais Garnier, dentro de una lectura que refuerza la fatalidad de los amantes.
Thomas Jolly, actor y director de escena admirador de William Shakespeare, alcanzó notoriedad en Francia durante el confinamiento por covid, cuando representó junto a su pareja escenas de Romeo y Julieta en los balcones de su apartamento, generando una amplia repercusión mediática.
Un año después, el director de la Ópera de París le propuso dirigir la nueva coproducción que ahora llega al Teatro Real, en la que la trama se sitúa también en un contexto de epidemia, con la peste que asoló Verona como telón de fondo sutilmente evocado en la obra shakesperiana.
Jolly ha explicado que la ópera aborda La Resistencia de los protagonistas ante aquello que no desean asumir. "Todos en nuestra vida nos vemos a diario enfrentados a situaciones que no queremos aceptar, como lo que le ocurre a los protagonistas. Esta obra habla de sentimiento, esfuerzo por poder existir y que el sentimiento perdure", señaló.
La producción contará con el regreso del maestro Carlos Rizzi, quien estrenó este montaje en París junto a Jolly y vuelve al Teatro Real después de 23 años para afrontar su tercera producción en la institución, tras haber dirigido La Cenerentola en 2001 y La favorite en 2003.
Con Romeo y Julieta, el Teatro Real cerrará el homenaje a William Shakespeare desarrollado durante la presente temporada, en la que ha ofrecido Otello de Giuseppe Verdi, La reina de las hadas de Henry Purcell, El sueño de una noche de verano de Benjamin Britten y el ballet Julieta y Romeo con coreografía de Mats Ek.
Las 13 funciones estarán dedicadas a la memoria de Alfredo Kraus (1927-1999), coincidiendo con el 40 aniversario de su primera interpretación de Romeo en el Teatro de La Zarzuela y como antesala de la conmemoración de su centenario el próximo año.