El sacerdote Ignacio Belzunce, capellán del colegio Orvalle en Las Rozas, falleció este jueves en el Hospital La Paz de Madrid a los 54 años, tras permanecer hospitalizado en estado crítico desde el accidente que sufrió el pasado 25 de diciembre.
Don Ignacio, de origen navarro, sufrió un grave traumatismo craneoencefálico tras perder el control de su bicicleta mientras descendía por la zona del Santuario de Valverde, cerca del barrio de Montecarmelo. La caída provocó un fuerte golpe en la cabeza, dejando al sacerdote en una situación extremadamente delicada.
Desde el momento del accidente, se activó una cadena de oración que movilizó a miles de personas en busca de un milagro por la intercesión del beato Álvaro del Portillo. Pese a los esfuerzos médicos, la familia fue informada este jueves de que no se podía hacer nada más por salvar su vida. La noticia de su fallecimiento fue confirmada poco antes de las 18:30 horas.
En un comunicado difundido por sus familiares, se expresó su profundo pesar, acompañado de un mensaje de esperanza y gratitud:
«Con profunda tristeza y esperanza, anunciamos que Don Ignacio Belzunce ha expirado en plena gracia de Dios. Rodeado por la oración y la serenidad que siempre acompañaron su vida de fe. Bajo el sacramento de la Unción, partió hacia la eternidad, dejando tras de sí un legado de amor y servicio a Dios y a su pueblo», señala el mensaje.
La familia destacó el impacto de las oraciones y el testimonio de comunidad que se generó durante los días posteriores al accidente:
«Ignacio fue y sigue siendo una escalera hacia el cielo para muchos. Su vida, llena de entrega, nos enseñó a vivir en comunión con Dios, y su palabra siempre fue un faro de luz para quienes lo escucharon», reza el comunicado.
Asimismo, se manifestó la confianza en que el legado de Don Ignacio perdurará:
«Hoy, al despedirnos de él, confiamos en que su obra perdura en cada corazón que tocó, en cada palabra que pronunció y en cada gesto de compasión que ofreció. Su vida fue un reflejo del amor de Dios, y ahora, con la certeza de su fe, sabemos que ha alcanzado la paz eterna junto a nuestro Creador».
Finalmente, la familia expresó su agradecimiento a todas las personas que se unieron en oración por el sacerdote:
«Gracias de corazón, por cada oración que ha intercedido por su ascensión directa al cielo».