El espacio verde de Moncloa - Aravaca ocupa casi 70 hectáreas e integra La Rosaleda, el Templo de Debod y árboles singulares de gran valor.
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha el procedimiento administrativo para incoar expediente de declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico al Parque del Oeste, un espacio verde de casi 70 hectáreas localizado en el distrito de Moncloa - Aravaca.
Conforme a la resolución publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, se trata del primer parque público de Madrid concebido como tal desde su génesis y proyectado como jardín naturalista, siguiendo las corrientes paisajísticas del final del siglo XIX.
La creación del parque guarda estrecha relación con el Ensanche de Madrid y la expansión del barrio de Argüelles. Los terrenos ocupaban la antigua escombrera de la Cuesta de Areneros, que el Ayuntamiento resolvió transformar en zona verde destinada a los nuevos residentes y a reforzar la cornisa sobre el Manzanares.
En 1893, el Ayuntamiento encomendó el diseño del parque al ingeniero agrónomo Celedonio Rodrigáñez. El proyecto recibió aprobación definitiva en 1898 durante la alcaldía de Manuel Mariátegui, conde de San Bernardo. Rodrigáñez concibió un jardín inspirado en el paisajismo naturalista inglés, con trazados sinuosos, agrupaciones de árboles, cauces de agua, puentes, lagos, cascadas, quioscos, edificaciones rústicas, estatuas y monumentos.
A partir de 1910, Cecilio Rodríguez dirigió la ampliación hacia la Montaña del Príncipe Pío, introduciendo una influencia más francesa y una distribución más regular de la arboleda, aunque preservó el carácter paisajístico global del conjunto.
El Parque del Oeste fue escenario de enfrentamientos durante la Guerra Civil española. De aquel período subsisten tres torretas de hormigón fortificadas, emplazadas entre el Paseo de los Plátanos y la Avenida de Séneca, que testimonian esa etapa histórica.
El parque se despliega en ladera desde la Plaza de la Moncloa hasta las proximidades del río Manzanares, junto al Puente de los Franceses, salvando un desnivel de 65 metros que ha determinado su configuración espacial.
En la zona noroeste destaca la vaguada del antiguo arroyo de San Bernardino, que se extiende aproximadamente 600 metros entre vegetación de ribera y salva los desniveles mediante pequeños escalones y cascadas naturales.
La vegetación constituye uno de sus principales activos, con presencia de coníferas, frondosas y ejemplares de gran envergadura. Destaca el cedro conocido como 'El Abuelo', catalogado como árbol singular por la Comunidad de Madrid. También sobresalen ginkgos, magnolios, hayas, glicinias, choperas, pinares, plátanos, cedros y eucaliptos que conforman un patrimonio botánico de relevancia. En el Paseo de los Plátanos funciona el Centro de Avifauna, donde es posible observar especies como el tarro canelo, el herrerillo común, el carbonero común, el gorrión molinero o el mirlo común.
El parque continuó su expansión durante el siglo XX. En 1957 se creó La Rosaleda, proyectada por Ramón Ortiz Ferré y Lucio Oñoro Domínguez, que ocupa 1,8 hectáreas y alberga el concurso internacional Rosas Nuevas de la Villa de Madrid. En 1969 se inauguró el Teleférico de Madrid, que conecta el Parque del Oeste con la Casa de Campo. Entre 1970 y 1972 se incorporó la Montaña del Príncipe Pío, donde fue instalado el Templo de Debod, donado por Egipto al pueblo español.
El conjunto integra además la Escuela de Cerámica de Francisco y Jacinto Alcántara, La Tinaja y el Pabellón de la Florida, el cementerio de la Florida o del Dos de Mayo, y numerosos monumentos conmemorativos dedicados a personajes como Federico Rubio y Galí, Concepción Arenal, el general Manuel Cassola, el pintor Rosales y la infanta Isabel de Borbón, conocida como 'La Chata'.