Alma Ezcurra denuncia que el Ejecutivo utiliza la concesión de nacionalidades como instrumento político para modificar el electorado.
La vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, Alma Ezcurra, ha acusado al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de intentar manipular el censo electoral mediante la disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática, conocida como 'Ley de Nietos'. Según su criterio, esta norma persigue que "en 2027 haya un millón de nacionalidades concedidas" y que el jefe del Ejecutivo "se esté garantizando su futuro".
La dirigente conservadora ha relacionado estas críticas con el impacto que, en opinión de su formación, generan tanto la regularización extraordinaria de migrantes como la concesión de nacionalidades a través de esta disposición. En ese contexto, ha recordado que los españoles residentes en el extranjero podrán participar en distintos procesos electorales y ha reprochado al PSOE fomentar el "clientelismo político a golpe de Boletín Oficial del Estado".
Conforme a los datos que maneja el PP, alrededor de 2,4 millones de personas han solicitado la nacionalidad española al amparo de la disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática, una medida dirigida a los descendientes de exiliados durante la dictadura. Los consulados han tramitado más de 1,2 millones de solicitudes, según el balance consular que presentó esta semana el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
En un vídeo publicado en la red social X, Ezcurra señaló que existe una forma "mucho más silenciosa" de influir en unas elecciones: "decidir quién entra en el censo electoral". Para la dirigente popular, la denominada 'Ley de Nietos' es "mucho más importante de lo que parece", pese a que el Gobierno la presenta como una medida de reparación histórica.
La vicesecretaria subrayó que "dos millones y medio de solicitudes de las que se rechaza solo un 2%, es decir, 98 de cada 100 salen adelante". Además, indicó que se ha contratado a una empresa estadounidense para acelerar los trámites con la intención de alcanzar el millón de nacionalidades concedidas en 2027.
"Y aquí la pregunta es muy sencilla. ¿De verdad todo esto es reparación histórica? Porque el problema no es que alguien pueda ser español. El problema es que se utilice la nacionalidad española como herramienta política", afirmó Ezcurra, quien defendió que la nacionalidad conlleva "derechos, deberes y valores compartidos".
Ezcurra cerró su intervención asegurando que, a su entender, "Sánchez no está reparando ningún pasado. Se está garantizando el futuro".