El capitán blanco afronta con ambición la Final Four de Atenas y advierte del nivel del conjunto taronja.
Sergio Llull aseguró este martes que el Real Madrid afronta la Final Four de la Euroliga con «hambre», «ilusión» y plena ambición de cara al enfrentamiento del viernes contra el Valencia Basket en la semifinal que se disputará en el Telekom Center Athens.
«El mensaje es claro: el viernes no existirá el mañana. El sábado no existe. Hay que dejarse la piel para intentar ganar al Valencia, dejarnos la vida y poner todo en el campo para intentar hacer un gran partido y pasar a la final. Los chicos lo saben, el cuerpo técnico lo sabe y somos conscientes de ello», manifestó el capitán madridista durante el Media Day organizado por el club blanco antes del desplazamiento a Atenas.
El jugador menorquín realizó un análisis del rendimiento europeo del equipo taronja y restó importancia a los enfrentamientos previos de la temporada regular, en los que el Real Madrid acumuló cuatro victorias en seis partidos frente al Valencia Basket.
"Jugamos contra un grandísimo equipo. Lo ha demostrado durante todo el año en Europa y ha quedado segundo. Los partidos previos no sirven de nada. El viernes es una nueva final y vamos a intentar jugar nuestras armas e intentar que lo que ellos hacen bien no lo hagan tan bien", apuntó Llull sobre el conjunto valenciano.
Esta será la undécima Final Four de la Euroliga para Llull, quien considera que la experiencia acumulada representa una ventaja competitiva para el Real Madrid, aunque también advirtió sobre el factor motivacional de los jugadores que disputan por primera vez este escenario.
"Esperemos que sea un punto a nuestro favor esa experiencia de haber jugado ya estas finales y saber lo que son estos partidos. Pero también esa motivación y esas ganas de los que juegan su primera Final Four les hacen el doble de peligrosos", explicó el capitán blanco.
El internacional español recordó su debut en una Final Four en Barcelona 2011, un torneo que concluyó con dos derrotas amplias para el Real Madrid pero que, según subrayó, supuso un aprendizaje decisivo para las posteriores participaciones en la competición.
"Fue una Final Four muy dura. Perdimos los dos partidos de bastante, pero a la larga fue un aprendizaje para las que vinieron después", comentó Llull, quien llega a la cita continental con una mentalidad que conserva la ilusión del primer día.
"No suelo cambiar las rutinas. Sabes que es una semana especial, pero yo personalmente voy con la ilusión del primer día e intentando aportar mi granito de arena, ya sea en el campo o fuera, para que todo el mundo llegue mentalizado, tranquilo y con ganas de hacerlo bien", indicó.
El capitán madridista evocó también la canasta sobre la bocina con la que el Real Madrid conquistó la Euroliga de Kaunas en 2023, una acción que permanece viva en su memoria y que considera ya parte de la historia de la competición.
"Es algo increíble, que tuve la suerte de que me pasara a mí. Lo voy a recordar toda la vida con mucho cariño y creo que quedará para la historia de la Euroliga. Todo jugador sueña con vivir un momento así", confesó Llull.
Respecto a las ausencias de Walter Tavares y Alex Len, el jugador reconoció que el equipo resentirá la falta de dos piezas de importancia, pero rechazó que esas bajas puedan servir como justificación para reducir la exigencia antes de la semifinal del viernes.
"Obviamente nos gustaría que estuvieran con nosotros, pero no va a poder ser. Lejos de lamentarnos, hay que trabajar el doble y utilizarlo como motivación para intentar hacer un buen partido el viernes", manifestó.
Llull concluyó su intervención señalando que el período reciente ha permitido al Real Madrid entrenar y preparar adecuadamente la Final Four, y confirmó que el vestuario ya concentra toda su atención en el duelo contra el Valencia Basket con muchas ganas.
"Estas semanas nos han venido bien para entrenar y prepararnos. Desde hoy el equipo ya está totalmente mentalizado en que el viernes tenemos una final contra un grandísimo equipo. Vamos con muchas ganas", concluyó.