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El Plan de Estabilidad resucita a Rajoy

El Plan de Estabilidad resucita a Rajoy

El Plan de Estabilidad 2022-2025 que el Gobierno ha enviado a Bruselas hace apenas unos días nace muerto. En un alarde de funambulismo, la reforma del sistema de pensiones que ideó Fátima Báñez, ministra de Trabajo en el gobierno de Rajoy, es la que ha servido para calcular el gasto en pensiones.

Como lo oyen. Sánchez y sus ministras de Economía y Hacienda, en su afán por maquillar las cifras y engañar a los españoles sobre el destrozo económico que han causado y el que nos pronostican para los próximos años, le han contado a Bruselas que el Índice de Revalorización de las Pensiones y el Factor de Sostenibilidad que contenían la reforma del gobierno del PP siguen vigentes. La cosa es grave teniendo en cuenta que, según los cálculos, sólo este año la revalorización de las pensiones con el IPC superará con creces los 10.000 millones de euros. Dinero que por supuesto se convierte en estructural. Es preciso recordar que la SS tiene una deuda acumulada que ronda los 100.000 millones de euros.

La solución a esta brecha que año a año se produce entre ingresos y gastos de la Seguridad Social en pensiones no se soluciona ni con los 22.000 millones que el Estado traspasa a la SS, así que el Gobierno ya está pensando cubrirla con subidas de impuestos. Y eso a pesar de que la recaudación ha crecido un 20% hasta marzo. Sólo con los carburantes, a pesar de la bajada en 20 céntimos, la recaudación dobla el coste de la ayuda. Tampoco parece importar que España es el país de la Unión Europea que más ha subido la presión fiscal desde la pandemia. Por ejemplo, es 4 puntos superior a la de Portugal.

Veremos qué dice Bruselas, si dice algo. De lo que no cabe duda es de que el documento enviado es papel mojado y el panorama económico que pinta para España muy preocupante. Según los propios cálculos del Gobierno, el PIB crecerá este año un 4,3%, pero irá cayendo cada año para acabar 2025 con un aumento de apenas el 1,8%. Todo ello aderezado con una deuda pública insoportable y unas previsiones de reducción del déficit que parecen difíciles de cumplir si el gasto sigue desbocado. Además, no hay que olvidar que el BCE dejará de salvarnos comprando la deuda y que se encarece el precio del dinero. En esta situación parece que al Gobierno sólo se le ocurre maquillar la verdad y machacar a empresas y trabajadores con más impuestos, cuando la mayoría aún no han visto la luz tras la pandemia y soportando una inflación de casi 2 dígitos. Veremos qué ocurre con este plan en los próximos días. Lo que es seguro es que dibuja una España en caída libre y un gobierno incapaz de resolver los problemas.