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Un tatuaje en el brazo delató al pederasta de Colmenar de Oreja, uno de los más activos en redes de pedofilia

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Un tatuaje en el brazo delató al pederasta de Colmenar de Oreja, uno de los más activos en redes de pedofilia

Un tatuaje en un brazo y las manos con restos de aceite propias de un mecánico delataron al pederasta de Colmenar de Oreja y llevaron a la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional a su detención gracias a las identificaciones de los familiares de las víctimas de este depredador sexual, uno de los pedófilos más peligrosos y activos de las redes de pedofilia internacionales.

La Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado este miércoles la segunda sesión del juicio contra Dumitru R., de origen rumano, casado con hijos y mecánico agrícola. El acusado grababa los abusos a hijas de conocidos, de entre 2 y 13 años, y los difundía a través de aplicaciones de mensajería como 'WhatsApp', lo que llamó la atención de los investigadores.

Otro hecho que sorprendió era la presencia del propio hijo del acusado desnudo junto a muchas de sus víctimas y la gran cantidad de archivos de producción propia para compartir en redes de pedofilia, "material muy valorado entre pederastas por ser novedoso".

Se le detuvo en julio de 2018 en el marco de la 'Operación Balrog' que alude al nombre de las criaturas demoníacas ficticias que plasma Tolkien en sus obras y especialmente en 'El Señor de los Anillos'.

"Llevo en este tipo de investigaciones desde 2004 y sin duda es uno de los casos más graves de pedofilia que he visto por el número de víctimas y la cantidad de imágenes que tenía de pornografía. Eran víctimas muy pequeñas a las que hacía una manipulación sexual clara y dura", ha aseverado uno de los investigadores.

MISMO 'MODUS OPERANDI'

En la sesión, han proseguido los interrogatorios a los padres de las pequeñas, quienes han coincidido en relatar el 'modus operandi' del acusado. Se ganaba la confianza de los progenitores, compatriotas de Rumanía, para llevar y recoger a las niñas al colegio. Las llevaba a su domicilio y grababa los abusos y agresiones sexuales con microcámaras instaladas en su dormitorio y salón.

Durante las investigaciones, los progenitores identificaron en imágenes y vídeos al acusado al reconocer los tatuajes grabados en las manos del agresor sexual y los escenarios de los abusos.

También ha declarado la mujer de Dumitru, con quien lleva casada 28 años. La testigo sostiene que su marido consumía alcohol de forma excesiva. "Se transformaba cuando bebía. Con nosotros no era agresivo", ha manifestado la mujer, quien al inicio del interrogatorio ha manifestado que no quería declarar en contra de su esposo.

A pesar de que ayer se mostraron mensajes de la esposa advirtiendo de que éste era un pedófilo, hoy ha manifestado que nunca sospechó de la desviación sexual de su marido. "Sácalo de tu casa que es un pedófilo", le dijo la mujer a una de las madres de una niña objeto de abusos sexuales.

De igual modo, su hija ha cerrado filas en torno a su padre y ha manifestado que su adicción al alcohol condicionó la conducta de su progenitor. "Era otra persona cuando bebía", ha dicho.

INVESTIGACIÓN POLICIAL

La investigación arrancó después de que la policía australiana volcara imágenes de carácter pederasta en una base de datos internacional gestionada por Interpol usada para identificar a víctimas de abusos sexuales, vídeos que provenían de la plataforma pedófila red TOR.

En varios vídeos aparecía un hombre adulto de unos 45 años y de origen rumano abusando de niñas españolas con manos corpulentas, callos, tatuajes y restos de manchas de aceite propias de alguien que trabaja en un taller.

Uno de los agentes ha detallado que se detectaron a víctimas españolas, visionándose los vídeos volcados en la citada base de datos. Se ubicó al autor de los delitos en la localidad de Colmenar Viejo, ya que el varón mostraba su rostro en varios de los vídeos.

"Tenía las manos muy características, muy sucias y se podía concluir que trabajaba en un taller mecánico. Aparecían las manos y un tatuaje en un brazo. Su cara aparecía en los vídeos", ha explicado el investigador.

Tras ello, se identificó a las niñas y se entrevistó a los padres, perfilando el 'modus operandi' que usaba el acusado para ganarse la confianza de los progenitores.

Otro de los agentes que participó en las pesquisas policiales ha manifestado que la mujer del acusado le comentó que éste era un pedófilo porque había visto imágenes en su móvil.

"¿Había mucho material pornográfico?", le ha preguntado la fiscal, a lo que éste ha respondido que "una barbaridad". "Había una cantidad muy grande de archivos tanto de producción propia realizados por él como otros descargados de grupos de WhatsApp de intercambio", ha apuntado.

"Este tipo de personas que consume mucha pornografía necesita archivos novedosos y cada vez más degradantes. Estos archivos nuevos tienen mucho valor porque es necesario que se abuse de nuevas víctimas y el material se cambia por material novedoso", ha detallado.