El Pontífice cierra su primera etapa en España con discursos en el Congreso, Cibeles, el Bernabéu y el Palacio Real, donde ha abogado por el diálogo, la esperanza y el compromiso con el bien común.
El Papa León XIV concluye este martes 9 de junio en Madrid la primera etapa de su viaje apostólico a España antes de proseguir hacia Barcelona y Canarias, dejando en la capital una serie de intervenciones marcadas por el llamamiento al diálogo, la defensa de la dignidad humana, la crítica a la polarización y la invitación a los jóvenes y a la Iglesia a convertirse en protagonistas de una nueva etapa de esperanza.
La visita de Robert Prevost a la capital ha incluido actos multitudinarios y gestos de fuerte carga simbólica: desde su intervención ante los Reyes en el Palacio Real hasta su histórico discurso en el Congreso de los Diputados, el primero de un pontífice en la Cámara Baja, donde cuestionó la “descalificación permanente del adversario” y pidió "desarmar el lenguaje" en la vida pública.
El eje central del mensaje papal ha girado en torno a la reconciliación y el encuentro entre españoles. Ante el Rey Felipe VI, la Reina Letizia, el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo, León XIV aseguró que su visita buscaba alentar “una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación”.
Incluso antes de aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, durante su encuentro con periodistas en el avión, el Pontífice había defendido “el respeto por cada ser humano” y había recordado que “la Iglesia tiene un mensaje para todos”.
Uno de los primeros compromisos de la agenda madrileña fue la visita al centro para personas sin hogar CEDIA 24 horas de Cáritas Madrid, en el barrio de Lucero, en el distrito de Latina. Allí, León XIV pidió mirar "a los ojos" a quienes sufren y se describió como “un madrileño más”. En palabras improvisadas, destacó "el hermoso servicio" que se realiza en este recurso social y lo definió como “signo de esperanza en el mundo de hoy”.
Durante la vigilia celebrada en la plaza de Lima la noche del sábado ante cientos de miles de jóvenes, León XIV invitó a la juventud a "cambiar la historia" desde el amor. “Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con el amor”, afirmó en un coloquio con siete jóvenes que le trasladaron sus inquietudes.
El Papa exhortó a los jóvenes españoles a convertirse en "protagonistas del cambio" y a ser “chispa de una humanidad nueva” frente a la violencia de la guerra, la indiferencia y las apariencias. También les animó a ser “humanos, hombres y mujeres de carne y hueso”, con rostros fiables y compromiso real con la sociedad.
La emoción se intensificó el domingo 7 de junio durante la Misa del Corpus Christi en la plaza de Cibeles, que congregó a más de 1,5 millones de asistentes. En su homilía, León XIV lanzó una encomienda para “la España de hoy y de mañana” y pidió que la religiosidad histórica del país no quede convertida en “un museo del pasado”, sino en “una escuela de fe”.
"He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy", subrayó el Pontífice.
El Papa defendió una religiosidad capaz de enseñar a arrodillarse ante Dios y ante el prójimo, porque, según señaló, nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano. También pidió a los españoles comprometerse personalmente “en la construcción del bien común” y no eludir los desafíos de la sociedad.
Por la tarde, en el encuentro “Tejer Redes con el Mundo de la Cultura, del Arte, de la Economía y del Deporte”, celebrado en el Movistar Arena, León XIV reivindicó la huella de la fe cristiana en la identidad cultural europea. Allí recuperó el grito de San Juan Pablo II, retomado después por Benedicto XVI y Francisco: “No temáis. ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”.
“¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos sería ella misma sin la huella de la fe?”, preguntó el Pontífice, que defendió la necesidad de tejer redes entre la educación, la empresa, la cultura y el deporte.
El momento institucional más relevante llegó este lunes 8 de junio en el Congreso de los Diputados. León XIV se convirtió en el primer Papa en pronunciar un discurso en la Cámara Baja y recibió una ovación de siete minutos por parte de diputados y senadores.
En su intervención, el Pontífice llamó a construir una “cultura de la reciprocidad” dentro de las sociedades democráticas. “La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz”, afirmó.
León XIV pidió a los representantes públicos "desarmar el lenguaje" y recordó que “la firmeza no exige desprecio” y que “la discrepancia no conlleva humillación”. También defendió una “justa delimitación del poder público” y la existencia de “límites morales del poder”, sin confundir el plano jurídico con el moral.
El Papa señaló además que la defensa de la vida humana no es “una cuestión parcial ni un interés confesional”, sino “una Meta de civilización”, en una de las frases más relevantes de su intervención parlamentaria.
Posteriormente, en su encuentro con los obispos españoles en la sede de la Conferencia Episcopal, León XIV pidió responder con "escucha", "verdad", "justicia" y "reparación" a quienes han sido heridos por quienes debían cuidarlos, incluidos miembros del clero. El Pontífice se refirió a estos abusos como una "plaga" y reclamó una actitud de responsabilidad ante las víctimas.
Por la tarde, durante la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la catedral madrileña, León XIV llamó a derribar los muros que “dividen, alejan y aíslan” para poder edificar “algo nuevo y hermoso”.
La jornada concluyó con el encuentro multitudinario con la Iglesia diocesana en el Estadio Santiago Bernabéu, donde el Papa recurrió a un símil futbolístico que fue recibido con entusiasmo por los asistentes. "Yo supongo que para un jugador de fútbol hacer un gol en este estadio es algo que les marca un poco la vida. Pero, Don José, hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre", dijo dirigiéndose al cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo.
Ante aproximadamente 80.000 personas, León XIV pidió a la Iglesia madrileña ser "una Biblia abierta" y no encerrarse en grupos cómodos ni en entornos seguros. El Pontífice defendió una Iglesia capaz de llegar al corazón de la ciudad, escuchar los barrios, acompañar los cambios culturales y ofrecer una respuesta evangélica en medio de las tensiones sociales.
La visita también dejó momentos de tono más distendido. Al inicio de su estancia, el Papa bromeó con la coincidencia de su viaje con los conciertos de Bad Bunny en Madrid y afirmó que, aunque muchos fueran a ver al cantante, también habría “unos cuantos para ver al Papa”. La realidad confirmó una capital volcada en una visita que combinó actos religiosos, institucionales, culturales y encuentros masivos con jóvenes, voluntarios y representantes de la Iglesia.