“Casi” de Jorge Bustos: la dignidad de los desamparados

“Casi” de Jorge Bustos: la dignidad de los desamparados

En la nómina de los misterios de este mundo –el amor, la muerte, la libertad– están incluidas las causas de la literatura: por qué escribimos y, más aún, por qué escribimos sobre lo que escribimos.

Hay en Madrid, y desde hace 80 años, un gran espacio para la atención y acogida de personas sin hogar, el Centro de Acogida San Isidro, más conocido como el CASI. Jorge Bustos (Madrid, 1982) se mudó a los alrededores de ese centro y, de esa cercanía, surgió “Casi” (Libros del Asteroide, 2024) nacido como una imperiosa necesidad –ahí está el misterio– de contar en un ensayo-reportaje cómo era aquel centro y, más específicamente, cómo eran quienes vivían y trabajaban en ese lugar. Son 180 páginas en donde el autor se entrevista con trabajadores sociales, personas sin hogar, monjas… en donde se va de excursión o visita diversos centros de acogida y lo refleja, entre las estadísticas oficiales, para ofrecer un retrato del sinhogarismo madrileño.


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A Bustos le golpea la presencia inadvertida de toda una organización en torno a estos inadaptados de nuestro esquema social. Pero lo que más le lacera es que él mismo haya pasado años junto a cientos de personas situadas al margen –sin trabajo, sin casa– y que, de alguna manera, no les haya mirado. No es tanto una denuncia social, como una recriminación personal: “Me despido de todos y me arranco de allí con el remordimiento de siempre, alejándome despacio pero alejándome, soportando sus últimas miradas de intempestiva gratitud, portando una culpa difusa y la avergonzada promesa de no volver a ignorarlos. Visibles al fin”.

En el origen de cualquier literatura hay una sensibilidad. Y cuando esa piedad, llamémosla así, aflora en un periodista, aparecen páginas llenas de nobleza en la forma de géneros literarios de naturaleza híbrida (ahí está Larra, por ejemplo, y Umbral, de alguna manera). “Casi” no es una suma de reportajes, no es un ensayo ni una novela. Es algo de todo ello; en ella Bustos no es el periodista que indaga, él mismo se convierte en personaje, se hace literatura, como en los mejores libros de diarios. Es un yo en su faceta puramente civil, es la aleación de los mejores logros de miles de años de derecho romano y de filosofía griega, es un yo levemente –solo levemente– sentimental, es una conciencia laica.

Es un libro escrito sencillamente, evitando el lucimiento del autor: se trata de presentar, con la máxima transparencia a todas aquellas personas que habitan el margen. No hay ciencia sino experiencia. En ocasiones recuerda a la sencillez de algunas páginas de Pla, que encandilan con el tiempo, con el trago largo, pero que no deslumbran de inicio. En ellas descubrimos la sociología de los olvidados, nos conmovemos con la violencia sexual de la calle, nos alegramos con las historias –pocas– de final feliz. No falta la voz de los trabajadores sociales, una legión admirable. Que aparecen exentos de ideologías y solo buscan que tome forma real esa extraña condición que es el sentido común.

Bustos no juzga ni interpreta, expone. Es un libro lleno de nombres propios, de alcohólicos que seguirán siendo alcohólicos, pero que aun así tienen una dignidad. El volumen es completamente ajeno al ambipur de que “todo saldrá bien”. A los que no tienen hogar no se les obliga a no autodestruirse: sencillamente se les da una cama y un plato de comida, se les llama por su nombre y se les muestra un camino mejor. He ahí misterio de la libertad al que aludíamos al comienzo. Aunque el subtítulo del libro sea “una crónica del desamparo”, es, más bien, la reflexión sobre una palabra vaciada: la dignidad. 

“Casi” está lleno de observaciones que harán reflexionar al lector, como cuando explica que lo primero que pierden los protagonistas de su historia es la necesidad de expresarse, el lenguaje. Y no falta el humor –“hay pocas señales tan inquietantes como la preocupación de una monja” – ni el regate en corto de la prosa literaria. Quizá, al terminar de leerlo, seamos un poco mejores.

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