“Mala Estrella” de Julia Viejo, lo cotidiano hecho novela

“Mala Estrella” de Julia Viejo, lo cotidiano hecho novela

“Mala Estrella” (2024) es el segundo libro y la primera novela publicada de Julia Viejo (Madrid, 1991). Se graduó en Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Madrid y cuenta con un Máster de Edición. Ha trabajado como editora en dos antologías poéticas de Gloria Fuertes y de Sylvia Plath. Su obra la ha publicado en la editorial “Blackie Books”. Esta empresa fue fundada en 2009 por Jan Martí.

Es un libro que resulta dolorosamente realista. Sus páginas derrochan emociones como soledad, tristeza e incomprensión. También se presentan ciertos toques de comedia que terminan convirtiéndose en agridulces debido al contexto en que se presentan. A través de los ojos de Vera somos testigos de la vida de una adolescente abandonada por sus padres, con sus ideas e inexperiencia.


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Julia Viejo gracias a tristes metáforas es capaz de relacionar las cosas más comunes con los temas más controversiales.

La dureza de esta novela se basa en la falta de acción. Esto se debe a que a lo largo de todo el libro el lector espera un extraordinario cambio de los acontecimientos.. que nunca llega. Quizás es por eso por lo que la inquietante cotidianidad que se muestra en la historia sea lo más destacable. Resalta también la figura de León. Pues es claro que es la materialización de los anhelos más profundos de Vera. Él es como una pequeña hada que se presenta como medio de alivio frente a los momentos más solitarios. Es el encargado de brindar un poco de luz a la historia.

En la primera página Julia Viejo nos hace mención de que el libro está dedicado a una persona apodada como D. Sin embargo, con el pasar de las páginas podemos ver el verdadero destinatario de este libro: los inadaptados. Vera es una pobre chica que se siente como una mera espectadora de las vidas ajenas esperando que por fin se le permita vivir la suya propia. Nos habla de cosas como el fracaso de sus padres y el suyo propio: “Ella interiorizó el fracaso como madre y esposa, yo solo como hija”. Siente que en su vida las ideas pasan de largo como las nubes en el cielo. El problema es que nunca llegan a materializarse haciéndola sentir un vacía.

Una figura central en toda la historia es la figura de la madre y la relación que mantiene con su hija. La autora busca desmitificar la figura de la madre como una especie de santa que todo lo puede y nos la pinta como una persona que falla y a veces es capaz de levantarse y otras no. Se juega mucho con estas realidades contrarias. A través de esta lucha de términos podemos ver la aceptación y crecimiento de Vera al dejar de ver a su madre como una heroína y empezar a verla como una persona normal y corriente. La madre de la adolescente acaba siendo una representación en carne y hueso del pasado que una vez disfrutó.

Algo en lo que demuestra ser muy buena Julia Viejo es en el acto de meterse en la mente de sus personajes para poder pintar un cuadro de lo más realista. En este caso lo consigue gracias a la forma de actuar de Vera: sus actitudes, su vocabulario propio de una niña de 13 años o incluso la perspectiva tan pintoresca que tiene del mundo que la rodea. Gracias a la forma en la que la describe la escritora es capaz de hacer que el lector pueda entrever cosas que nunca se mencionan de manera directa a lo largo de toda la novela.

Es este punto lo que hace de este relato una experiencia muy original para el lector que le brinde con su tiempo. Pues la autora nos deja en claro que le gusta que el lector también forme parte de sus historias, como un personaje más. En esta historia el lector no es un espectador pasivo, sino que se convierte en un activo. Hay ideas que se nos dan hechas, pero hay otras muchas que o bien el lector deberá deducir en base a los datos que se le dan o bien imaginar el desenlace. Una artimaña muy inteligente por parte de la autora quien resuelve remar junto a la historia, en vez de contra ella. Quizás sea esto mismo lo que hace de la historia un relato tan natural.

Pero si por algo destaca esta historia es la forma tan dulce que tiene de presentarnos ante una de las lecciones más difíciles: en la vida no todo concluye con un espléndido final digno de una obra de Shakespeare. Las personas muchas veces solo nos dedicamos a seguir con nuestro camino como las ovejas que son trasladades de un redil a otro. Muchas veces no vivimos, sino que sobrevivimos. Pues como dijo Vera: “A veces las cosas no siempre tienen final porque no se acaban nunca”.

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