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El aborto se cuela en la campaña

El aborto se cuela en la campaña

El 28 de mayo queda lejos, pero la berrea preelectoral ha empezado. Con fuerza. Es una cita para celebrar comicios autonómicos y municipales pero en la que ya se han implicado los principales actores del retablo político nacional.

Empezando por el presidente del Gobierno que, aprovechando que el Pisuerga pasaba por Davos -un Foro económico suizo en el que está participando-, ha lanzado un mensaje alertando del riesgo de que los partidos conservadores abran la puerta de los gobiernos a la ultraderecha. Lo dicho, sin nombrar a Vox, partido que estos días se encuentra en el centro en la polémica tras el anuncio en Castilla y León sobre un protocolo relacionado con el aborto, pero con la clara intención de asociar al PP con una iniciativa de la que tanto el presidente de la Junta como el líder nacional de los populares, Alberto Núñez Feijóo, se han desmarcado.

Sánchez conoce cuál es la posición de los populares sobre este tema pero en la estela de las "alarmas antifascistas" que periódicamente anuncia Pablo Iglesias, ahora le viene bien agitar un poco más las aguas de la política española. Porque hasta la aparición de este asunto el epicentro del relato de la oposición estaba situado en el escándalo de las excarcelaciones y rebajas de condenas a agresores sexuales y violadores propiciado por la Ley del "solo sí es sí". Cerca ya de dos centenares. Era el dinosaurio que La Moncloa no sabía cómo disimular pero que había trastocado la estrategia de paso de página que confía en la fragilidad de la memoria de la gente. El plan de La Moncloa era: "año nuevo y olvido" de todo lo que había ido dejando huellas negativas por el camino -la Ley Montero , la reforma del Código Penal, los indultos a los golpistas, etc. Por eso, la inopinada irrupción del aborto como argumento de discordia ha sido recibido como un inesperado salvavidas que permite crear una cortina de humo que desvía la atención de la opinión pública. La alargaran cuanto puedan para tratar de tapar el escándalo de las excarcelaciones anticipadas de agresores sexuales.

De momento les funciona porque en el PP -con el presidente de la Junta, Fernández Mañueco, a la cabeza- no dan abasto para achicar el agua de la polémica. Y lo tienen cuesta arriba porque desde el propio Consejo de Ministros, mediante requerimiento formal, instan a la retirada de un protocolo que no existe como tal. Suena a lo que es :una sobreactuación, pero el "protocolo fantasma" que Vox quería implantar en Castilla y León va camino de regalarle la campaña electoral al PSOE desviando de paso la atención de la opinión pública de los desmanes políticos del Gobierno. En este asunto hay más de un listillo.