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Arranca el juicio al Pequeño Nicolás por intentar estafar a un empresario

Arranca el juicio al Pequeño Nicolás por intentar estafar a un empresario





La Audiencia de Madrid inicia este martes el juicio a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el Pequeño Nicolás, por presuntamente estafar a un empresario, motivo por el que la Fiscalía pide para él seis años de cárcel, aunque el procesado defenderá su inocencia porque la supuesta víctima no denunció al no sentirse estafada.

La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid juzgará durante dos días al Pequeño Nicolás, en el que es el cuarto juicio al que se enfrenta desde que fue arrestado en octubre de 2014 acusado de hacerse pasar por colaborador del Gobierno y de la Casa Real. Su detención fue debida precisamente a la investigación sobre esta estafa.

En 2018 fue juzgado y absuelto de un delito de injurias y calumnias al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en una sentencia que confirmó la Audiencia Provincial, y en 2021 fue juzgado y condenado por hacerse pasar por un cargo relacionado con la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real en un viaje a Ribadeo (Lugo) y por falsificar un DNI para que un amigo se hiciese pasar por él en la prueba de Selectividad de 2012.

Por ahora, está condenado a tres años de cárcel y a un año y nueve meses, respectivamente, aunque ha recurrido ambos fallos ante el Tribunal Supremo.

Este martes se sentará en el banquillo acusado de simular en 2014 que era asesor del Gobierno ante el empresario Javier Martínez de la Hidalga, a quien presuntamente solicitó dinero a cambio de una intermediación en la venta de una finca denominada La Alamedilla, en Toledo. Le acusan la Fiscalía y Podemos, que es acusación popular.

La Fiscalía pide para él seis años de cárcel por un delito continuado de falsedad en documento oficial, de usurpación de funciones públicas y de estafa, aunque en este último concurre al atenuante de reparación ya que devolvió la cantidad de 25.000 euros que había conseguido del empresario, al que llegó a pedir 300.000 por su intermediación, detalla el escrito de acusación.

Por su parte Francisco Nicolás Gómez Iglesias argumenta que Javier Martínez de la Hidalga negó sentirse estafado y nunca le denunció, de manera que "el delito decae" y no entiende que se haya llegado a este punto.

Subraya que el inspector de Policía Rubén Eladio López, instructor de esta causa, le denunció en 2014 por delitos como obstrucción a la justicia, amenazas y coacciones, que quedaron archivados por lo Penal, ya que el policía mantiene una "enemistad manifiesta" hacia él.

En su defensa el Pequeño Nicolás alegará la atenuante de alteración psíquica -que ya le reconoció el tribunal que le condenó por el viaje a Ribadeo-, y de dilaciones indebidas al haber pasado ocho años de los hechos.

Por el contrario, según el relato del fiscal, el Pequeño Nicolás se presentó interesadamante en 2014 ante el empresario Javier Martínez de la Hidalga como un "intermediario del Gobierno de España" que podía facilitarle la finca La Alamedilla, para lo que le solicitó 300.000 euros.

El acusado hizo también creer al empresario que se iba a proceder de manera inminente a un embargo de Hacienda sobre sus cuentas y las de su familia, y que para evitarlo debía colaborar en una supuesta investigación del Gobierno sobre un funcionario de Hacienda.

Para la Fiscalía está claro que el Pequeño Nicolás, “con ánimo de obtener un ilícito beneficio económico”, se aprovechó de esta situación e ideó un plan para apoderarse de los activos financieros del empresario y de su esposa, que ascendían a más de 500.000 euros. Consiguió 25.000 y acabó de volviendo primero 10.000 y luego los 15.000 restantes.

Para hacer creíble que trabajaba para el Gobierno, el Pequeño Nicolás alquiló vehículos de alta gama, se hizo con "un lanza destellos tipo policial para colocarlo en los vehículos" y elaboró varios documentos oficiales con anagramas y otros logotipos de Presidencia del Gobierno o de la Casa Real.