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Resignados y desconfiados

Resignados y desconfiados

A falta de cinco días para que se celebren las elecciones en Andalucía se respira un aire de incertidumbre de desigual naturaleza. Las encuestas han venido reiterando un marco en el que se da por hecho que el PP sumaría más escaños que el conjunto de los partidos de la izquierda pero sin alcanzar la mayoría absoluta.

Pero todo indica que Juanma Moreno seguirá al frente de la Junta. Por el contrario, ninguno de los sondeos apunta la posibilidad de que el PSOE pudiera formar gobierno ni aun contando con el apoyo de los dos partidos situados a su izquierda. Otra constante anunciada por las encuestas de intención de voto señala que Vox añadirá algunos escaños a los 12 que tenía pero sin rebasar la veintena. A Ciudadanos todas le sitúan en vías de extinción. Éste, como digo, viene siendo el marco demoscópico y sus proyecciones, pero a juzgar por el tipo de mensajes que están lanzando los diferentes candidatos algunos las asumen y otros desconfían.

A juzgar por sus llamamientos a la participación, que parecen dictados por la asunción de la pérdida, al PSOE habría que ubicarle entre los resignados. En un registro bien distinto, el de los desconfiados, cabría ubicar al PP, cuyo candidato Juanma Moreno lleva varios días transmitiendo un mensaje que da pie a interpretar que recela de la euforia en la que parecen instalados algunos de sus compañeros de partido. Aceptando que los populares parecen tener el viento de cola, alerta sobre el riesgo que supondría una participación baja como efecto del exceso de confianza de muchos votantes que darían por descontado el triunfo y el domingo podrían cambiar la cita con las urnas por una salida hacia la playa más cercana como forma para combatir la ola de calor. Son turbulencias de última hora que caracterizan el temblor de vísperas propio de todo proceso electoral. Hasta el domingo por la noche nadie se relajará en este proceso en el que tanto está en juego. Y no solo en Andalucía.