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Una temporada difícil de festivales: "Faltan hierro, equipos y profesionales"

Una temporada difícil de festivales:


Aforos saturados, larguísimas colas para conseguir algo de bebida a 40 grados al sol, cancelaciones súbitas y accidentes jalonan el inicio de una temporada de festivales que, más allá de lo que algunos pudieran considerar episodios anecdóticos, sí presenta una serie de problemas generalizados.

"Faltan hierro, equipos y profesionales", resume Paco López, presidente de la Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo (A.R.T.E.), a una pregunta sobre los principales déficits y cómo pueden repercutir en el prestigio de la cosecha estival.

Sus palabras encuentran eco entre los responsables de otras citas encuestados a raíz de la acumulación en los últimos días de malas noticias vinculadas a festivales, especialmente la del desplome de la estructura del escenario principal de O Son do Camiño, en Santiago de Compostela, que hirió a varios trabajadores.

"No me atrevo a valorar que estos problemas tengan relación directa con la falta de personal, porque ahora mismo no sabemos qué ha pasado en Galicia. Sería apresurado", precisa López, una postura que avalan casi todos los preguntados por el accidente.

Sea como fuere, el presidente de A.R.T.E. no pierde de vista que "hay más giras y menos profesionales técnicos que nunca después de que muchos de ellos se pasaran a otros sectores por la pandemia", lo que ha sobretensionado la industria de la música en vivo.

NI RELEVO GENERACIONAL NI UN FOCO PARA ALQUILAR.

En PEATE (Plataforma de Asociaciones Técnicas de Espectáculos y Eventos) carecen del número concreto de personas que han abandonado estos oficios, pero sí reconocen la problemática combinación de una "masificación" de propuestas musicales con falta de personal con experiencia, que ha intentado ser sustituida por trabajadores nuevos y, por tanto, "menos cualificados".

"Nuestro mayor temor es que al haber tanta tensión y prisas, haya cosas que se dejen en segundo plano como los riesgos laborales", apunta con recelo su presidente, Juan Cid, antes de reconocer que "de momento no parece" que sea así.

A pie de carretera lo está viviendo Álvaro Vilches, que es "tour manager" de Jorge Drexler, Quique González, Depedro y trabaja en la oficina de Fetén Fetén. "Para un 'tour manager' no es normal tener cuatro giras al mismo tiempo como yo ahora", destaca tras vivir hasta hace unos meses "el páramo de la pandemia".

"Hemos pasado de ese momento en el que empezamos a diversificar nuestra vida laboral, que es el eufemismo para decir que hacíamos mudanzas o cualquier otra cosa, a un exceso en el que cada vez que alguien te falla a un compromiso supone un marrón enorme", añade sobre la demanda de personal.

La crisis de la COVID-19 no sirvió para mejorar la regulación del sector y atraer profesionales. "No hemos conseguido un convenio colectivo, ni tabla salarial", denuncia, lo que en su opinión "puede propiciar ofertas a jóvenes en condiciones muy bajas por trabajos de muchas horas, fines de semana, desplazamientos largos, etc.".

"Por eso no tenemos gente 20 años con ganas de sumarse", comenta ante una falta de relevo generacional que se suma "a la de materiales, con proveedores gigantes que esta misma semana no tienen para alquilar ni un foco ni un sistema de in-ears". "Es un estrés colectivo", confiesa.

El accidente de O Son do Camiño, del que se recuperan aún en el hospital tres de los heridos, ha tenido otras consecuencias que han sacudido el circuito como un dominó, ya que ese mismo escenario debería haber pasado posteriormente por Resurrection Fest de Viveiro (Lugo). "Hay pocos de esas características tan enormes y no paran", reconocen desde la organización tras lograr solventar ese asunto.

MÁS DE MEDIA HORA PARA BEBER AGUA.

"No es solo en España; en toda Europa hay muchos eventos y problemas para conseguir material, más de lo normal por la mayor oferta de eventos", señala Albert Salmerón, presidente de la Asociación de Promotores Musicales, algo en lo que coincide Javier Arnaiz, codirector de Mad Cool en Madrid.

Añade que la anticipación para cerrar contratos ante un panorama como este ha sido fundamental. Lo repiten también desde Mallorca Live Festival, que se ha caracterizado en sus últimas ediciones por cuidar con mimo otros de los aspectos más criticados de algunos de los últimos festivales: la atención en las barras.

No se han salvado de las críticas ni Primavera Sound de Barcelona ni Tomavistas de Madrid, tampoco Capital Fest de Talavera de la Reina (Toledo), donde las temperaturas llegaron a los 40 grados, con espacios insuficientes de sombra y esperas de más de media hora por la bebida. Hasta los bomberos hubieron de intervenir.

"Nosotros, para dar servicio a unas 28.000 personas, contamos con unos 200 metros cuadrados de servicio y más de 200 camareros. Pero la potencia sin control no sirve de nada si no hay además una buena gestión", puntualiza Diego Jiménez, director de producción de Mallorca Live Festival.

Porque sus dimensiones crecían y requerían "una gestión muy profesionalizada", desde 2019 decidieron contratar al equipo de Planeta Sonoro por sus 25 años al servicio de otro festival como Sonorama de Aranda de Duero (Burgos), "que pasó de la nada a ser de los más importantes".

"Y se notó de una forma total en los resultados", recalca, antes de insistir en que, pese a los sobrecostes que ello genera en un primer momento, "ahorrar en servicios es un error".