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Rafaelillo emerge en el triste cierre isidril de Talavante con los "adolfos"

Rafaelillo emerge en el triste cierre isidril de Talavante con los

Madrid, 4 jun.- El diestro Rafael Rubio "Rafaelillo" cortó este sábado una oreja en la corrida de Adolfo de Martín que puso también fin al decepcionante paso por la Feria de San Isidro de Alejandro Talavante, y con la que Manuel Escribano dio la cara con una faena muy sincera ante el toro más complicado del envío.

El premio de Rafaelillo llegó en el "carretón" que abrió plaza, un toro de nobles y templadísimas embestidas, con el que destacó únicamente en una gran serie por naturales y en la soberbia estocada final, que ya por sí sola valía la oreja que acabó cortando, de ahí que no haya pegas al triunfo conseguido por el murciano.

Pero en honor a la verdad, al conjunto le faltó más sosiego, y, sobre todo, entregarse de verdad con el toro para cuajarlo con más rotundidad, algo que hubiera logrado relajándose y paladeando sin tanta tensión de cada una de las dulces acometidas del "adolfo".

A la antigua y sobre los pies paró Rafaelillo al cuarto, que salió de chiqueros con mucho nervio y que acudió con alegría al caballo. Pero ya en banderillas comenzó a desarrollar una actitud agria y a la defensiva -parecía atrancado de atrás- y con el que Rafaelillo resolvió con oficio y firmeza.

Este tipo de morlaco es con el que este torero se desenvuelve como pez en el agua, más acostumbrado a lo largo de su dilatada carrera de batallar y plantear afrentas a cara o cruz, que de disfrutar en la cara del toro, de ahí, quizás, lo del turno anterior.

Talavante afrontaba su última bala para tratar de salvar su paso por San Isidro. Aceptó el reto del extremeño de reaparecer en Madrid y anunciándose, ni más ni menos, que cuatro tardes, un reto grande para el que se esperaba fuera uno de los grandes nombres de la Feria, aunque, al final y visto lo visto, su esperado regreso ha arrojado muchas más sombras que luces entre el aficionado.

Ya en su primero, un toro suavón aunque con poquito motor, se le vio indeciso, sin acabar de concretar ni un solo muletazo, sin verlo claro en ningún momento y haciendo que su trasteo se fuera diluyendo como una aspirina en un vaso de agua, hasta acabar en nada también por su desastrosa forma de entrar a matar.

El sexto fue devuelto y sustituido por un sobrero de Garcigrande mastodóntico y que se vino abajo en el último tercio tras agotarse en un interminable tercio de varas. Talavante volvió a estar discreto en una faena anodina y rubricada de manera horrorosa con la tizona.

Escribano, por su parte, tuvo poco material en su primero, un toro que echó muy pronto la persiana por su absoluta falta de raza, y al que el sevillano le hizo todo con suma suavidad dentro de una labor de escaso eco en el tendido.

En cambio, el quinto, al que recibió a portagayola y al que, como en su turno anterior, banderilleó de forma notable, fue el típico "adolfo" complicado de verdad, muy al acecho ya de salida, siempre por arriba, y con el que no valían confianzas en la muleta, donde no regaló ni una sola embestida.

Escribano estuvo con una actitud encomiable, muy firme y muy de verdad para robárselos (los muletazos) de uno en uno en lo que fue la faena más meritoria de la tarde, por lo que expuso y tragó con semejante "prenda" a pesar de la ingratitud de algunos que no supieron valorar el tremendo esfuerzo del sevillano.

FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toros de Adolfo Martín, bien presentados, de serias y astifinas defensas, y de juego desigual. Nobilísimo y muy manejable el primero; sin raza y muy apagado el segundo; suavón y con calidad pero sin acabar de romper el tercero; agrio y a la defensiva el cuarto; y difícil y con mucha "guasa" el quinto. El sexto fue un sobrero de Garcigrande, grandón y muy venido a menos.

Rafael Rubio "Rafaelillo" (grana y oro): gran estocada (oreja); pinchazo y estocada trasera y contraria (ovación).

Manuel Escribano (verde botella y oro): dos pinchazos y estocada honda (silencio); estocada trasera y caída (ovación).

Alejandro Talavante (verde esmeralda y oro): pinchazo, media enhebrada en el "número", pinchazo hondo y descabello (silencio); seis pinchazos, media muy trasera y caída, y descabello (pitos tras aviso).

En cuadrillas, Jesús Díez "Fini" saludó tras banderillear al tercero.

Vigésimo octava y penúltima de feria, con lleno de "no hay billetes" en tarde espléndida.

Javier López