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"Operación Kazán", la oda al género de espías de Vicente Vallés

Puede parecer que "Operación Kazán" fue escrita hace apenas un mes, pero no, no es así pese a que en esta novela de Vicente Vallés la actualidad esté presente en un baile de líneas temporales que hacen de esta historia de espías una novela en la que se mezcla la realidad del último siglo con la ficción.

Que el ritmo de esta novela (Espasa) no deje un respiro al lector no es culpa más que de su "deformación profesional", ha reconocido Valles en una entrevista con motivo del lanzamiento de "Operación Kazán", una historia que gira en torno a un niño de padre ruso y madre estadounidense nacido en Nueva York en 1922 y que será el encargado de mantener la intriga durante las más de 400 páginas.

Una sensación de carrera de fondo porque el periodista madrileño (1963) ha puesto todo su saber de comunicador y de gran conocedor de la geopolítica, ya que en estas páginas hace un viaje por la Revolución Rusa en 1917, las elecciones estadounidenses del siglo XXI, pasando por la Segunda Guerra Mundial, el desembarco de Normandía, la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín en 1989, el colapso de los regímenes comunistas en los años 90 y la actual injerencia rusa en las democracias occidentales.

"En mi descargo hacia la sospecha de que el libro se ha escrito por lo que está pasando ahora con Ucrania, puedo decir que el lector entendería mejor lo que está pasando si se lee mi ensayo 'El rastro de los rusos muertos' (2019). La novela la empecé a escribir cuando terminé ese ensayo, pero la falta de tiempo por el trabajo y la familia ha hecho que tarde tres años y haya coincidido con este acontecimiento indeseable que estamos contando los periodistas", ha matizado.

Por eso maneja varias líneas temporales, ya que mientras que el lector asiste a la historia de Edward Salvin, ese niño para quien los servicios de inteligencia soviéticos diseñan un plan, también verán cómo años antes, Lavrenti Beria, el sanguinario jefe de la policía bolchevique, presenta ese plan a Stalin, que se apropiará del operativo y lo convertirá en una misión personal y extremadamente secreta.

Un plan pensado a largo plazo: "Algunos países han demostrado tener mucha paciencia en su trabajo, poca táctica y mucha estrategia. Rusia ha funcionado mucho así, en los tiempos de la Unión Soviética y ahora también porque Putin lleva 22 trabajando. Y China también lo toma con mucha calma, por no hablar del Vaticano".

Así que con sus personajes Vallés propone jugar al lector: "Le animo a que busque esos detalles que aparecen en determinados hechos históricos, y que pueda buscar también el nombre de algunos personajes que fueron reales".

Y para ello se alía con el más puro género de espías, el de su admirado John le Carré, para hacer de esta trama un cruce de caminos que transita la mayor parte del siglo XX y lo que llevamos de XXI, se ven implicados el KGB, la CIA y el CNI, "que hace un gran papel", ha destacado.

Porque "Operación Kazán" es una novela coral en la que el baile de personajes lleva un ritmo trepidante, por eso también recomienda que los que se acerquen a ella cojan un lápiz, ya que en el caso de algunos de sus personajes, sobre todo los rusos, los nombres son complicados.

Acerca del interés en la Guerra Fría tanto en el cine como en la literatura, el periodista considera que se debe a que es un "periodo extenso" que ha generado "una dinámica en los dos bloques que ha sido muy sugerente".

"Deudor de esas novelas", reconoce, se ha atrevido a a escribir una historia de espías, algo que no es un común en la literatura española.

En la actualidad, y en plena promoción de esta novela, Vallés ha confesado que está "refrenando" sus impulsos de escribir otra novela porque tras "Operación Kazán" hay algunos personajes con los que le gustaría volver a encontrarse.