fbpx

La reina Sofía venera la imagen de Jesús de Medinaceli en Madrid

La reina Sofía venera la imagen de Jesús de Medinaceli en Madrid

La reina Sofía ha venerado la imagen de Jesús de Medinaceli en el templo del mismo nombre en Madrid, donde ha sido aclamada por decenas de fieles y curiosos en su primer acto público después de que la Fiscalía del Tribunal Supremo archivara las diligencias de investigación abiertas al rey emérito Juan Carlos I.

Entre aplausos y gritos de "¡viva la reina!" y "¡guapa!", decenas de personas congregadas a los alrededores de la basílica de Jesús de Medinaceli han aclamado a su llegada al templo a la reina Sofía, que como es tradición cada primer viernes de marzo se ha sumado en representación de la Familia Real a los fieles que adoran la talla de madera de esta iglesia próxima al Congreso de los Diputados.

La última vez que acudió a esta iglesia para venerar la imagen de Jesús de Medinaceli fue en marzo de 2020, poco antes de que se decretara el estado de alarma por la pandemia del coronavirus.

De nuevo, en esta ocasión esperaban a la reina Sofía a la entrada el superior provincial de la comunidad de los padres capuchinos, Benjamín Echeverría, y otros representantes de esta orden que regenta la iglesia.

Es el primer acto público de la reina Sofía después de que el pasado miércoles la Fiscalía del Tribunal Supremo de España archivara las diligencias de investigación abiertas al rey emérito Juan Carlos I desde 2020, al haber prescrito los hechos o haber sucedido antes de 2014, cuando estaba protegido por la inviolabilidad como jefe del Estado.

La reina Sofía ha recorrido la nave del templo y ha venerado sin tocarla ni besarla la imagen de Jesús de Medinaceli para cumplir con las medidas de prevención establecidas por la pandemia del coronavirus.

A la salida de la vista, de alrededor de diez minutos, ha vuelto a ser aclamada por la gente que aguardaba en la calle y se ha acercado a un grupo de personas con las que ha charlado y ha saludado estrechando la mano.

Una de ellas le ha regalado un pañuelo blanco a la reina Sofía, que ha agradecido las muestras de cariño de todos los presentes saludando con la mano en alto.

Este año, al igual que el anterior, ha habido mucha menos afluencia de devotos, algo insólito en una jornada que atrae a miles de personas que guardan una fila kilométrica durante horas para entrar en la basílica a partir de la medianoche.