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La Cofradía de la Sardina pide la paz en Ucrania y recuerda a Ángel del Río

La Cofradía de la Sardina pide la paz en Ucrania y recuerda a Ángel del Río

“Si los cobardes que deciden las guerras tuvieran que ir a pelearlas viviríamos todos en paz”. Así ha comenzado este miércoles el pregón de la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina, que también ha tenido un recuerdo al Cronista de la Villa Ángel del Río, recientemente fallecido, y multitud de referencias al “bicho” de la covid que sigue "al acecho".

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de la vicealcaldesa, Begoña Villacís, y representantes de todos los grupos de la oposición (Más Madrid, PSOE, Vox y Grupo Mixto) y otros miembros del Gobierno, ha recibido a la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina, encargada de despedir las fiestas de carnaval de 2022 tras un 2021 sin festividades, en el Patio de Cristales de la Casa de la Villa.

Allí, los cofrades, vestidos con sus tradicionales vestimentas, han comenzado expresando la “voluntad y deseo de que este conflicto de guerra que estamos viviendo en estos momentos”, en referencia al conflicto desatado en Ucrania por parte de Rusia, “se acabe lo antes posible a través de la paz”.

El pregón ha concluido con un mensaje similar, tomándose la “licencia” de pedir dos aplausos, uno “por la paz y el pueblo ucraniano”, y otro por alguien que “nos enseñó mucho de Madrid”, el Cronista de la Villa Ángel del Río, recientemente fallecido.

Entre medias, el pregón, escrito por Jesús Briñon y Aure del Rey -e interpretado por este último-, ha repasado la historia del entierro de una sardina que “ya se ha muerto, qué pena, señor alcalde, con lo fresquita que estaba, ¡y la enterramos esta tarde!”.

“En el siglo XVIII, más de dos siglos van, Madrid, costa no tenía; Carlos III reinaba, y el pescado no venía”, y “por matar las miserias”, la sardina hizo traer de Santander, aunque cierto es que el transporte “bueno no era” -"faltaba el Metro y Cercanías"- y la sardina "llegó flojeras”.

“De su estado les dio pena y el corazón les tocó, había que respetarla, no había sido su intención. Los chulapos y goyescos, capa y chistera calados, con un dolor infinito dieron a la finada ¡esperanzas y un buen nicho!”, ha seguido el pregón, que se ha adentrado a renglón seguido en el siglo XXI.

Centuria que no llega a un cuarto de vida, aunque “muchas cosas han pasado”. “Alcaldes, Filomenas, mascarillas y encerrados, y amigos que nos dejaron”, “con esto de la pandemia ya íbamos teniendo ganas de tener juerga o de ir de feria”.

“En el 2022, con el bicho aún al acecho, sacamos nuestra sardina con chanzas y despecho, y porque ella se lo merece, ¡queremos darle un entierro!”, ha seguido la lectura Del Rey, que también ha dedicado versos finales al alcalde: “Cierto es amigos de cofradía que a nuestro alcalde le va la marcha, pues mucha leña ha recibido y sin embargo, qué bien aguanta”.

“Mas... ¿qué te pasa sardina? Estás triste y cabizbaja. Si las normas lo permiten y la mascarilla no bajas, seguro que don José Luis el próximo año nos agasaja”, ha concluido el manifiesto, y ha tomado el relevo el alcalde recordando que Francisco de Goya inmortalizó a pinceladas esta “entrañable tradición madrileña” para hacerla entrar en la Historia del Arte.

Pero antes de su discurso, en el que ha recordado las circunstancias que rodearon al primer entierro de la sardina -en la ribera del Manzanares “hace nada más y nada menos” que 254 años-, ha subrayado que el testimonio de solidaridad con el pueblo ucraniano habla de la “extraordinaria calidad de humana” de los miembros de una Cofradía en la que tiene el “orgullo” y “honor” de participar, ya que hace dos años le nombraron cofrade de honor.

Tras ese preámbulo, y después de repasar la historia de la tradición, el regidor ha dicho a los madrileños que “enterramos hoy lo podrido del pasado, los malos momentos del año que pasa”.

“Y lo hacemos para apartar de nuestra vista lo pasado, para manifestar nuestra alegría de vivir y para que, sin perder jamás el humor que constituye la prenda de honor de esta ilustre, alegre, risueña, optimista y siempre sonriente cofradía del entierro de la sardina”, ha seguido después el alcalde, que ha concluido con esa moraleja pero en verso.

“Esta moraleja os propongo hoy sin prisa / Que enterrando lo feo, renazca lo hermoso / Y que no perdamos ni la risa, ni la sonrisa / Que es lo que Madrid tiene de más precioso”.