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Un juego a muchas bandas

Un juego a muchas bandas

Sea cual sea el desenlace de la crisis entre Rusia y Ucrania, el ganador, a medio plazo, será China. Porque más allá de la confrontación política directa entre EE.UU. y la Unión Europea con Rusia --esperemos que la cosa no se traslade al ámbito militar--, Pekín observa a distancia el proceso a sabiendas de que la confrontación debilita a las tres partes.





En esta crisis juegan un papel destacado los balances militares y económicos. Rusia está atrasada en desarrollo económico. En el ránquin de los países más industrializados ocupa la décima posición, por detrás de Italia. También ha perdido frente a los EE.UU la disputa por la hegemonía en el mundo. En la actualidad, el segundo puesto lo ocupa China cuya Economía crece por encima de la media del resto de países y cuyo presupuesto militar (252.000 millones de dólares) es el segundo mayor del planeta sólo por detrás de los EE.UU. cuyo gasto, en 2021, fue de 778.000 millones. El de Rusia no alcanza los 70.000 millones.

La amenaza de Rusia a Ucrania es una amenaza para la estabilidad de Europa. Putin considera que Ucrania, que durante un siglo formó parte de Rusia, no debería integrarse en la UE ni menos aún solicitar el ingreso en la OTAN. Para conseguirlo está jugando fuerte. El despliegue de tropas rusas junto a la frontera es impresionante y la amenaza de invasión está el aire. Pese a todo y a la vista de la reacción de Washington y de la posición de la OTAN parece que la cosa no pasara a mayores. Es un pulso en el que para evitar una confrontación militar abierta -el escenario más indeseable- las dos partes tendrán que ceder.

Putin no podrá impedir que Ucrania acabe en la órbita de la UE, pero a cambio puede conseguir que Kiev renuncie a pedir la integración en la OTAN. El conflicto en las regiones orientales ucranianas pro rusas seguirá como en los últimos catorce años en una especie de guerra encubierta y la crisis política de fondo quedará larvada. En Rusia hay elecciones dentro de tres años y Putin parece haber planteado el pulso con Ucrania pensando en la reelección. El tiempo y el desenlace de la crisis dirá si le fue favorable o no. Lo que se puede constatar es que, tal y como están desarrollándose los acontecimientos, en Pekín -con la mirada puesta en Taiwán- deben estar tomando nota del desarrollo de la crisis. En esta crisis entre Rusia y Ucrania el juego es a muchas bandas.