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"Principiantes" con Javier Gutiérrez en los Teatros del Canal hasta el 6 de febrero

¿Qué es el amor?, ¿Cómo se desarrolla?, ¿En qué nos convierte?. El escritor Raymond Carver quiso darle respuesta a preguntas que invitan a la reflexión, con tantas respuestas como individuos, con un relato incómodo que, como la vida, no invita a un final feliz.

Javier Gutiérrez es coproductor y protagonista de "Principiantes", que se presenta del 12 de enero al 6 de febrero en los Teatros del Canal después de casi un año de gira por 80 ciudades, una obra en la que comparte cartel con Mónica Regueiro, Vicky Luengo y Daniel Pérez Prada, que dirige Andrés Lima.

"No sé cuántas parejas se pueden separar después de ver la función" pero a muchas las hará reflexionar, dice el actor en una entrevista sobre un espectáculo que plantea muchas preguntas, que apela al público, porque el amor y el desamor forman parte de la vida a cualquier edad.

Un texto que provoca "una sensación de peligro constante, que no invita a un final feliz, como la vida", apunta Javier Gutiérrez.

El personaje del protagonista de "La isla mínima" es un descreído, un cardiólogo que, a pesar de conocer las particularidades del órgano, "no sabe nada del amor", vive una relación tóxica y eso le lleva a reflexionar sobre lo que significa el amor verdadero, que para él es el que se profesan dos septuagenarios que llegan a su hospital.

Coproductor teatral con su socia Mónica Regueiro, junto a Vania y la productora ¡Carallada! han puesto en marcha la obra.

Gutiérrez confiesa que el teatro es un pulmón con el que respirar: "Necesito el teatro, necesito subirme a un escenario con un buen texto y buenos compañeros de viaje. Así es imposible decir no".

Asegura que llevar este texto tan literario a escena y darle movimiento, a pesar de que se desarrolla en una sola estancia, ha sido posible gracias al talento y la dirección de Andrés Lima.

La obra surge con la pregunta: ¿Qué es el amor verdadero?. Y no promete una respuesta, es el inicio para hablar de otras cuestiones paralelas: "Puede parecer una expresión poética, pero en realidad cuando hablamos de amor hablamos de la vida, de los anhelos, del trabajo, de la edad, de la distancia", explica Juan Cavestany, encargado de adaptar el relato.

Pero hablar del amor es el pretexto -apunta Gutiérrez- para hablar de las inseguridades, de la idea de los personajes sobre la vida y de lo que esperan y soñaban antes de llegar al punto donde están.

Cavestany, dramaturgo, guionista y director de cine, ha adaptado uno de los relatos más populares de Carver: "De qué hablamos cuando hablamos de amor", publicado originalmente en 1981.

Un texto que vio la luz recortado a quince páginas por Gordon Lish, amigo y editor de Carver, pero del que su viuda recuperó la versión original -en la que se ha basado- y que ha acompañado de parte de otros relatos, como "Principiantes", para descubrir parte de la obra del autor.

Dos parejas, un matrimonio con años de relación a su espalda y otra joven que acaba de iniciar su relación, hablan en una cocina desbrozando la palabra amor y lo que es para cada uno de ellos.

"Ninguno habla de un amor idealizado y sublime", advierte el dramaturgo, a pesar del contraste entre las dos parejas: unos con la visión de la vida amorosa en perspectiva, "ingenuos e ilusionados", y otros con "varias pantallas por delante, algo descreídos, que ya han vivido varias vidas".

Gutiérrez incide en la calidad de los textos de Carver - "conoce el alma humana de manera asombrosa"- y los describe como relatos secos, contundentes, "donde hay poca luz para la esperanza y de una vigencia aplastante", y le llama la atención que hasta ahora no se hayan trasladado a escena.

En los últimos meses, Javier Gutiérrez (Luanco, 1971) ha podido compaginar teatro y cine y se reconoce "un privilegiado cuando hay compañeros a los que le cuesta llegar a final de mes", indica con cierta tristeza.

Durante la gira ha percibido las ganas del público de conectar con la historia y acudir al teatro. "Es muy de agradecer que no se haya roto ese vínculo del público, el gusto por la escena", y se reafirma en que la cultura es segura.

Sin embargo, subraya que el hecho de que las plataformas faciliten el cine en casa "ha tomado un cariz preocupante" que ha reducido el número de espectadores en las salas.

Ganador de dos Goyas y nominado en otras dos ocasiones, considera "frustrante y dramático" que algunas producciones diseñadas para una sala de cine acaben visionadas en el salón de casa.

"Soy positivo en cuanto a la aparición de las plataformas, han provocado un resurgir de la industria y parece que hay más trabajo, pero a mi me da mucha lástima y prefiero disfrutar el cine en una sala oscura", señala el actor.