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Carmena: "Si no hubiera existido Vox, probablemente seguiríamos gobernando"

Carmena: "Si no hubiera existido Vox, probablemente seguiríamos gobernando"

La exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena cree que de no ser por la irrupción de Vox "probablemente seguiría gobernando" la capital, pues considera que "fue realmente lo que desniveló" las elecciones de 2019, en las que aspiraba a conseguir un segundo mandato bajo las siglas de Más Madrid.

Es una de las conclusiones que, con dos años en el retrovisor, Carmena extrae de su paso por el Palacio de Cibeles, eje conductor del libro 'La joven política' (Península), en el que la exalcaldesa diagnostica los grandes vicios de la esfera pública española y plantea su ideal de vida política, en la que la gestión sea lo primordial, se transformen los partidos y se castiguen el insulto y la mentira.

Son lecciones de una etapa que, según admite la propia Carmena, empezó y acabó por sorpresa, pues ni esperaba ser elegida alcaldesa ni preveía perder el cargo en 2019.

"Creo que no contábamos con que apareciera Vox" comenta la exregidora, y apunta: "También es verdad que el PSOE tuvo un resultado inesperadamente malo, y eso tampoco ayudó".

Cuando se le pregunta si piensa que hubo desencanto con su gestión, Carmena esgrime que "algunas cosas a algunas personas no les gustarían", pero subraya que ganó las elecciones y recibió un "importante" apoyo.

ERREJÓN "NO FUE TRASCENDENTE"

En su libro, Carmena ni siquiera menciona a su compañero de ticket electoral en 2019, Íñigo Errejón. Ella niega que sea una omisión deliberada, y lo explica así: "Para mí no fue nada trascendente, yo tenía la idea de hacer esa plataforma, Íñigo se sumó y nada más (...) no es una cosa determinante para mí y por eso no la recojo".

Carmena nunca pensó que Más Madrid "podría dar lugar a que se considerara un partido nuevo", y sobre la evolución que han tenido tanto dicha formación como su 'versión' nacional, Más País, dice: "Me parece que como todavía está tan poco maduro el cómo hacer plataformas, cómo incorporar a los ciudadanos ordinarios (...) pues fraguan mal las nuevas alternativas".

"Estamos viviendo todos un proceso muy nuevo, en el que hay que plantear unos partidos distintos a los que conocemos, y todas esas cosas no se hacen de la noche a la mañana", indica.

Por otro lado, Carmena asegura que tanto Podemos como Ciudadanos, las formaciones que se presentaron como alternativa al bipartidismo, "se han acomodado a ser un partido tradicional". "No creo yo que haya habido ninguna diferencia esencial, ninguna", apostilla.

Añade además que "el 15-M fue interesante porque abrió unos cauces, luego esos cauces pues se han cerrado, pero se han abierto y se volverán a abrir".

¿Puede ser Yolanda Díaz la figura que reconduzca a Podemos? "No estoy segura, porque yo creo que estamos viviendo en un momento en que la reflexión es lo más importante; después, cómo va a ir encajando esa reflexión, pues veremos", replica Carmena, que dice no conocer personalmente a la vicepresidenta del Gobierno pero observa en su discurso postulados cercanos a los suyos.

DE AHORA MADRID A MÁS MADRID

Carmena admite en su libro que, pese a resultar "una experiencia interesante", gobernar con gente que ni conocía ni había elegido acabó siendo "negativo", y que en su Gobierno "se constató que el activismo no es la mejor garantía de capacidad de gestión".

Ahora reconoce no estar pendiente del día a día de sus excompañeros, sobre cuya labor de oposición prefiere no opinar: "No puedo hacer un juicio sobre lo que hacen porque no sería justo, porque no lo conozco y porque además no sería conveniente".

A Carmena le tocó vivir desde fuera la fractura vivida este año en Más Madrid, que acabó con cuatro de los concejales más afines a la exalcaldesa escindidos del grupo municipal y constituidos en grupo mixto.

¿Le dolió? "Sí, me disgustó, pero sobre todo me inquietó, porque las fracturas restan eficacia", contesta Carmena, quien sin embargo añade que "hay veces que es necesario que haya una fractura para que, a lo mejor, luego vuelva a haber otra vez una unión".

Y cuando se le pregunta si le gustaría que hicieran las paces, Carmena responde clara: "Sí, la verdad es que sí".

LA REALIDAD POLÍTICA

Aunque 'La joven política' es en gran medida una desabrida crítica a la política tal y como la conocemos, Carmena no lo considera "un libro pesimista", sino más bien "un diagnóstico" sobre el diálogo político y la gestión, que a su juicio "no están a la altura" de lo que la sociedad necesita.

Otra idea que defiende Carmena en su libro es que debe haber una continuidad mayor entre un gobierno y otro, pero aún así admite: "Igual yo también fui, digamos, protagonista de haber hecho una política en ese sentido, no todo lo seguidista que ahora veo que es muy bueno hacer".

También reflexiona sobre la constante búsqueda de enemigos internos tanto por los partidos como por los medios de comunicación. "Cuando eso se busca tanto es porque no tenemos muy claro quiénes somos", argumenta Carmena.

Ella ve con cierta esperanza la sociedad civil, que es "enormemente diferente al diálogo político y a la manera de actuar de los políticos", y que está "cansada de tanta palabra" y de un debate público "pobre, envenenado, infantil y pueril", que es en resumen "un chiste".

Como ejemplo de sus intentos por actuar de una manera distinta, Carmena explica en su libro cómo se fraguó su foto con la entonces presidenta autonómica, Cristina Cifuentes, en la que ambas caminaban cogidas del brazo al salir de una comida.

Una instantánea que Carmena "intentaría, por supuesto", repetir con la actual jefa del Ejecutivo regional, Isabel Díaz Ayuso, aunque no sabe si esta "la aceptaría".

Entre las soluciones a este contexto de bronca y confrontación, Carmena propone una tajante: sancionar el insulto y la mentira en política. "No entiendo por qué en los colectivos humanos no se permite el insulto y en la política lo permitimos", alega.

SIN INTERÉS EN SU LEGADO

Carmena apunta que, en sus cuatro años como alcaldesa, se le quedaron en el tintero "muchas cosas que ahora se están inaugurando", como por ejemplo la remodelación de la Plaza de España, estrenada con pompa y boato el lunes pasado por el Gobierno actual.

Muchos destacaron la ausencia en el acto de la exalcaldesa responsable de aprobar el proyecto. ¿Estaba invitada? "Yo creo que no, pero a lo mejor me lo han mandado y no lo he visto, yo a veces soy despistada", contesta.

"Tengo muy buena relación con el equipo municipal (...), estoy segura de que si yo al alcalde le digo que quería ir, me hubiera invitado", afirma Carmena.

En cualquier caso, la exregidora asegura que no le quita el sueño que se hable o no se hable de un 'legado Carmena'. "No tengo interés en dejar legado alguno", dice.

Y es que, como indica repetidamente en las páginas de 'La joven política', Carmena considera su paso por el Palacio de Cibeles una parada más en una trayectoria profesional que la ha llevado a ser abogada, jueza o magistrada del Consejo General del Poder Judicial. ¿Se le dio mejor el bastón de mando que la toga? "No lo sé, supongo que digamos que aceptable. En general, he desempeñado razonablemente bien todos los destinos de mi vida, y creo que también este", concluye.