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Cómo ahorrar luz con un consumo de energía más sostenible

Cómo ahorrar luz con un consumo de energía más sostenible

Conseguir que los hogares sean más eficientes en el consumo de energía es de vital importancia parar crear sociedades más sostenibles a nivel medioambiental.

El ahorro de energía ayuda a reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera, a la vez que conseguimos disminuir el coste de la factura de la luz en casa.

Ahorrar en luz y gas debe ser la prioridad de cualquier familia que desee reducir su impacto en el planeta y para ello es fundamental aplicar una serie de recomendaciones y consejos que los expertos en energía ofrecen a los particulares. Algunos de estos consejos son los que mostramos a continuación:

Optimizar la potencia contratada

La potencia contratada influye directamente en el precio final de la factura de la luz y en el consumo máximo que podemos llegar a realizar. Hay que evaluar si la potencia que tenemos contratada es excesiva para poder modificar este término en el contrato y optar por una potencia menor. El ahorro puede ser de varios euros al mes en la factura.

Electrodomésticos de bajo consumo

A medida que tengas que ir sustituyendo los viejos electrodomésticos de tu hogar por otros nuevos debes introducir equipos que sean eficientes en el consumo de energía. Para ello hay que atender a las etiquetas de clasificación energética que traen los electrodomésticos. Lo ideal es optar por categorías como la A++ o la A+ para estar seguros de que el electrodoméstico va a consumir menos energía y con ello reducir nuestro consumo.

Uso de bombillas LED

Sustituir todas las bombillas tradicionales de tu hogar por bombillas LED es otro paso para ahorrar en el consumo de energía. Las bombillas LED consumen hasta un 80% menos energía de media respecto a las bombillas tradicionales. Además, su vida útil ha demostrado ser entre 8 y 10 veces superior, así que la inversión merece la pena. Si todavía tienes bombillas de las antiguas ha llegado el momento de cambiarlas.

Lavados con agua fría

Lavar con agua caliente consume mucha más energía que lavar la ropa con agua fría. Si bien hay ocasiones donde las manchas en la ropa necesitan agua caliente para ser eliminadas, lo cierto es que la gran mayoría de veces la ropa sucia no necesita agua caliente. Un lavado con agua fría hace que el tiempo de lavado sea inferior y que la lavadora haga un menor esfuerzo para calentar agua. Un ahorro de energía considerable a final de mes.

Otros consejos interesantes para consumir menos energía son aprovechar el calor residual de electrodomésticos como el horno o la vitrocerámica cuando cocinamos o regular la temperatura de la nevera adaptándola a la época del año para ahorrar en el consumo.

En definitiva, existen muchas soluciones que puedes poner en práctica para reducir el consumo de energía en tu hogar. Aunque a veces parece misión imposible cuando sube el precio de la energía, lo cierto es que siguiendo estos consejos vas a conseguir reducir la factura de energía mes a mes.