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Un viaje por España del siglo XX a través de la memoria gráfica de Alfonso en La Sala Canal hasta el 23 de enero

Un viaje por España del siglo XX a través de la memoria gráfica de Alfonso en La Sala Canal hasta el 23 de enero

La memoria gráfica de España está firmada por Alfonso, el sello fotográfico que testimonió los acontecimientos más importantes de la primera mitad del siglo XX, y al que se le rinde tributo en La Sala Canal con una exposición de más de 150 fotografías, un conjunto de documentos inéditos y copias antiguas.

La exposición se compone de fotografías de dos colecciones privadas y del Archivo General de la Administración (AGA), que posee la titularidad del fondo fotográfico de Alfonso y tiene digitalizado todo el archivo con más de 100.000 fotografías de libre acceso.

El título de la exposición, "Alfonso. Cuidado con la memoria", hace referencia a un artículo publicado en el diario "El Alcázar" en 1942, que alude a la prohibición a Alfonso para hacer fotorreporterismo y que, según ha explicado la comisaria Ana Berruguete, se ha recuperado ahora para conservar la memoria de España a través de los archivos fotográficos.

La firma Alfonso mantuvo el monopolio de la prensa gráfica durante un tiempo, hasta que se instauró la dictadura franquista y se les prohibió trabajar como fotorreporteros debido a su anterior vinculación con la República. No obstante, muchas personalidades, tanto las ligadas al franquismo como las que no, no dejaron de ir a retratarse al estudio de Alfonso.

Detrás del sello hay toda una saga familiar de fotógrafos iniciada por Alfonso Sánchez García (1880-1953) y continuada por sus tres hijos, aunque fue el primogénito, Alfonso Sánchez Portela (1902-1990), conocido como Alfonsito, el que mayor protagonismo tuvo en el desarrollo del estudio.

Los dos Alfonsos eran "muy simpáticos y tenían mucho don de gentes", ha manifestado Chema Conesa, el otro comisario de la exposición. Eso les llevó a estar en sitios donde otros no pudieron llegar y a "romper alguna norma".

El recorrido se divide en cuatro capítulos, uno introductorio sobre los estudios Alfonso, que se complementa con seis gigantografías de algunas de las fotos más emblemáticas de la saga: los retratos de la Chelito, Alfonso XIII cazador, Pablo Iglesias, Francisco y Ramón Franco en Marruecos y Valle Inclán.

El epígrafe "El imperio de la imagen" reúne una selección del primer tercio de siglo XX, que refleja cómo la prensa gráfica era el medio dominante en la época, debido al alto índice de analfabetismo y al desarrollo de los medios técnicos.

Luego, en "Los años convulsos", se retratan los preámbulos, el desarrollo y el fin de la Guerra Civil a través de 47 fotografías. Aunque, según ha indicado Ana Berruguete, las fotos de guerra más interesantes de Alfonso son las de la retaguardia, las que tenían un acercamiento más humano a los personajes y se daban en situaciones de menos tensión.

El último capítulo está dedicado al retrato, y se muestran 47 fotografías de rostros de la vida política y cultural de la época como la Familia Real, Julio Romero de Torres, Gregorio Marañón, Federico García Lorca, Manuel Azaña, Francisco Franco, Antonio Bienvenida o Camilo José Cela.

La exposición se cierra con la frase "La fotografía es la memoria gráfica de mis recuerdos y del modo expresivo de mi sensibilidad", que forma parte del discurso que preparaba Alfonso Sánchez Portela para su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y que nunca leyó ya que falleció antes, en el año 1990.