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El fiscal pide siete años de prisión para dos jóvenes por los disturbios provocados tras la muerte de un mantero en Lavapiés

El fiscal pide siete años de prisión para dos jóvenes por los disturbios provocados tras la muerte de un mantero en Lavapiés

La Fiscalía de Madrid solicita siete años de prisión para dos jóvenes por su presunta participación en los disturbios callejeros que se produjeron a raíz del fallecimiento del mantero de origen senegalés Mame Mbaye por un infarto cuando era perseguido por agentes de la Policía en el barrio de Lavapiés.

El juicio se celebrará el próximo martes en la Audiencia Provincial de Madrid. El fiscal les imputa desórdenes públicos, atentado, lesiones y daños.

Además, les reclama una indemnización de 40.665 euros que tendrán que abonar tanto al Ayuntamiento de Madrid como a los establecimientos donde provocaron destrozos y a los policías que resultaron heridos.

Según la Fiscalía, el 16 de marzo de 2018 los acusados, junto a otras personas, se afrentaron a los agentes de Policía a quienes arrojaron adoquines y objetos de vidrio, al mismo tiempo que procedieron a la formación de varias barricadas "para obstaculizar la entrada en la vía de los vehículos policiales y del Samur que acudía para atender a los heridos".

En este sentido afirma que los dos acusados "volcaron contenedores cruzándolos en la calzada y prendieron fuego a los mismos ocasionando un grave riesgo a los moradores de las viviendas, así como diversos daños".

En lo que respecta a J. M. C. M., la Fiscalía le acusa de haber lanzado un adoquín de "grandes dimensiones" a un Policía Nacional "ocasionándole lesiones consistentes en traumatismo de pie derecho, hematoma en cara interna y esguince de tobillo derecho".

Por su parte, sobre P. S. G. B. relata que se encaró a "manotazos" con un agente para evitar que le esposaran y que luego golpeó a otro causándole varias lesiones.

También les acusa de haber roto dos parquímetros, el vidrio de la fachada de una entidad bancaria, la luna del escaparate de una tienda de cuadros, la puerta corredera de otra sucursal bancaria y la parte trasera de un vehículo.