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Cinismo y blanqueo

Cinismo y blanqueo

Las palabras de Arnaldo Otegi lamentando el irreversible dolor provocado a miles de personas por los asesinatos y demás atentados cometidos por la organización terrorista ETA sonaron a impostura .

En boca de quien perteneció a la banda y nunca ha condenado sus actuaciones solo podían ser interpretadas como fruto de una táctica política.

Unas horas después, para desazón de algunos políticos y de los medios a los que les faltó tiempo lanzarse sobre el botafumeiro, el propio Otegi dejó las cosas en su sitio ante un grupo de militantes. Ignorando que el acto se estaba retransmitiendo se delató al decir: "Tenemos 200 presos en la cárcel y si para sacarlos hay que votar los Presupuestos, los votamos". Incluso fijó el plazo: "Se necesitarán seis años --pero eso, añadió-- no lo puedo decir en público". Pero lo dijo.

Hace mucho tiempo que Otegi tendría que haberse retirado del escenario de la política. Al no hacerlo y mientras siga hablando en nombre de un partido (EH-Bildu) que no condena los homenajes a los etarras excarcelados ofende a quienes tenemos memoria del daño injustificado e irreparable causado por la ETA. Al seguir como portavoz de la extrema izquierda vasca Otegi hace política intentando blanquear la imagen del partido que en el País Vasco disputa el voto nacionalista al PNV y en el Parlamento Español apoya a Pedro Sánchez.

Si alejamos el foco del décimo aniversario del anuncio por parte de la ETA del cese del terrorismo y lo colocamos en las vísperas de la presentación en el Congreso del proyecto de Presupuestos -pieza clave para la continuidad de Pedro Sánchez durante los dos próximos dos años- daríamos con la clave del momento elegido para blanquear la imagen de EH-Bildu, grupo que tiene cinco diputados. Un apoyo que con el lavado de cara de los medios afines dejaría de ser un voto infamante.

Por una cuestión de decoro, Otegi debería estar fuera de la política y, por lo mismo, Sánchez anuncia explícitamente que repudia el voto de los amigos de Otegi.