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Isaac Fonseca: Sueño con llegar a lo más alto para "darle lo mejor a los míos"

Isaac Fonseca: Sueño con llegar a lo más alto para "darle lo mejor a los míos"

Madrid, 24 sep.- Con solo 23 años el mexicano Isaac Fonseca se ha convertido en uno de los novilleros más prometedores de la actualidad, con triunfos en prácticamente todas las plazas que ha pisado este año, lo que le permite dar el primer paso para llegar a lo más alto y poder alcanzar su sueño: "Darle lo mejor a los míos".

Diecisiete novilladas, treinta y tres orejas, tres rabos y trece salidas a hombros avalan una temporada impecable, en la que, además, ha resultado triunfador de los Circuitos de la Comunidad de Madrid y del Norte (este ex aequo con Manuel Perera) y también vencedor del prestigioso "Alfarero de Oro" de Villaseca de la Sagra (Toledo).

"Gracias a Dios está siendo una temporada muy bonita en la que muchas cosas de las que han pasado aún no me las creo, pero la verdad es que estoy contento de cómo está yendo todo y responsabilizado también con lo que queda", señala Fonseca, en una entrevista con EFE.

Y es que en poco más de 24 horas se va a enfrentar a la prueba más dura de todas, en la que realmente deberá revalidar todo lo realizado hasta ahora, y es que mañana hace el paseíllo en Las Ventas, una cita que debe marcar un antes y un después en su corta pero muy prometedora carrera.

"Llevo ya varios días que me cuesta dormir, sinceramente estoy muy nervioso, pero también trato de disfrutar de esto, verme en el cartel y sentirme orgulloso de que un Fonseca esté acartelado en Madrid, es algo que me llena de satisfacción y, a la vez, de mucha responsabilidad", asegura.

"Porque Madrid es muy exigente, soy consciente de ello, y gran parte de mi futuro más inmediato depende de lo que pase mañana. Por eso, lo que tengo muy claro es que voy a salir a entregarme y a dar lo mejor de mí, a no guardarme nada y a demostrar lo que quiero llegar a ser", añade.

Ese sueño de llegar a lo más alto tiene detrás una historia de superación y de mucho sacrificio, de abandonar su Morelia natal, en el estado mexicano de Michoacán, con solo 18 años para recorrer los más de 9.000 kilómetros que la separan de Madrid, dejando allí a su familia y a sus seres queridos, y todo para llegar a ser alguien importante en el mundo de los toros.

"Yo tengo claro el porqué vine a España, primero porque es la madre patria del toreo y después porque quiero darle lo mejor a los míos, a mi familia y a los que me rodean. Ahora que vienen estas citas tan importantes me acuerdo mucho de mi 'viejo', mi abuelo don Enrique y de mi abuelita. Ojalá se puedan sentir muy orgullosos de lo que estoy consiguiendo porque ellos están siempre en mi cabeza antes de cada paseíllo", se sincera Fonseca.

Esa añoranza se ha visto, además, incrementada por culpa de la pandemia de la COVID-19, que significó también un obligado parón en su carrera, pero que, según reconoce, también le ha servido "para madurar y para revivir aquellos momentos de niño cuando en México tampoco tenía nada y, sin embargo, seguía entrenando diariamente".

Pero ahora se ha convertido es uno de los nombres propios del escalafón novilleril, con éxitos muy importantes como el del Circuito de Madrid, el del Norte y el de Villaseca de la Sagra, donde firmó una de las faenas más emocionantes de la temporada ante "Fusilito", un bravísimo ejemplar de Baltasar Ibán.

"Fue una tarde y una faena que me va a acompañar toda la vida. Pero pienso que todas las actuaciones que he tenido este año me van a aportar algo de cara al futuro, tanto para bien como para mal, para aprender, pues hubo una en Navas del Rey con una novillada de Gómez de Morales que me tocó en lo psicológico, que me hizo dudar por lo exigente que fue.", recuerda.

Una tarde en la que sufrió una voltereta que le produjo una lesión en la articulación de la clavícula, que, a día de hoy sigue arrastrando, un percance al que hay que sumar el que sufrió en la final del Circuito de Madrid en la que perdió varias piezas dentales y una cornada más sufrida recientemente en Guadalix de la Sierra, y que, sin embargo, no le han hecho perderse ni un compromiso.

"Tengo muy claro el peaje que hay que pagar para alcanzar mi sueño -dice- y estos percances forman parte de una profesión que va cogida de la mano con la capacidad de superación, el sacrificio y la ilusión por crecer", confiesa.

"Luego, ya desde mi punto de vista personal, por el hecho de vivir las sensaciones que siento cuanto toreo hace que me compense tener que pasar por este tipo de tragos. Es como alimentar mi alma, hacer que crezca mi ego interior, ese que surge cuando veo lo que soy capaz de hacer con la ayuda de un animal. Esa es mi mentalidad y la que siempre voy a tener", concluye.

Javier López