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Daniel Pannullo, el hombre tras las coreografías de la moda

Daniel Pannullo, el hombre tras las coreografías de la moda

Está tras las bambalinas de la Mercedes-benz Fashion Week Madrid cada vez que la danza se adueña de la pasarela, y lo estaba desde hace tiempo con firmas como David Delfín.

Las creaciones del coreógrafo Daniel Pannullo trascienden su compañía de danza y son parte del puzle de la moda española.

Para Pannullo “la danza debe ser como un bálsamo”. Aunque prefiere definirse como un director o maestro de escena, el argentino lleva más de veinte años en activo con su compañía “Dani Pannullo Dancetheatre Co”, y orquesta cada uno de los desfiles en los que la danza cobra protagonismo en el marco de la semana de la moda madrileña.

La Galería Caylus abre sus puertas a los invitados del desfile de García Madrid, con motivo de la presentación de su colección de sastrería masculina en plena semana de la moda que, en este desfile, no es la única protagonista. Los modelos pasean entre cuadros y realizan una coreografía armónica en la que parecen fundirse con la sala sorprendiendo a los visitantes. Tras esta puesta en escena está el coreógrafo argentino.

Daniel Pannullo (Río Negro, Patagonia) se formó en danza y teatro en Buenos Aires, y tras pasar temporadas recorriendo el mundo en pos de investigar sobre esta disciplina, se instaló en Madrid. La capital se convirtió entonces en el epicentro del creador como coreógrafo y director de escena, donde fundó su compañía en 1999 y fusionó la danza con otra de sus pasiones: la moda.

“Me interesa la moda, siempre me ha interesado. Pero no la moda ligada al lujo o las altas esferas, sino la urbana, la que surge”, explica  Daniel Pannullo en plena vorágine de proyectos durante la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, donde aporta sus creaciones a los desfiles de García Madrid y Maison Mesa, además de estrenar en los Teatros del Canal su obra “Expulsión”.

Ya estaba tras las bambalinas artísticas de firmas como David Delfín, quién aún en mitad de los noventa y antes de eclosionar en el panorama de la moda, fue bailarín para algunos de los cabarets de Pannullo, que recién llegado a España empezaba a hacer tributo al calificativo al que responde, “director de escena”, interviniendo en distintas fases del proceso creativo.

“Realicé también el casting para algún desfile de David”, señala el argentino, que procura ser parte activa de los proyectos en los que se involucra. Además de coreografías con su equipo de bailarines, interviene activamente en aspectos como “la música, la luz o la escenografía de los espectáculos”, generando una atmósfera envolvente que es su propia forma de concebir los proyectos artísticos.

Acompañado por sus bailarines internacionales en su compañía “Dani Pannullo Dancetheatre Co”, donde convergen profesionales en danza de diferentes estilos y partes del mundo, sus procesos creativos comienzan “en la observación” y pueden durar desde días hasta un año.

“Cuando trabajo con presentaciones de moda los ritmos son distintos, casi inmediatos, mientras que otras veces puedo estar pensando un año entero un proyecto”, explica el creador, responsable de la escenografía del desfile de la firma Maison Mesa mañana en un espectáculo que, según adelanta, camina parejo a su obra teatral, compartiendo hilo conductor, vestuario y filosofía.

En continua investigación, y alimentado por referencias que van desde la cultura urbana y “el butoh japonés, el hip hop, el flamenco o el derviche egipcio”, Pannullo define su propia percepción de la danza y el cuerpo como vehículo de expresión. “Creo que en el teatro y las artes escénicas del futuro, el lenguaje corporal primará sobre la palabra hablada”, explica.

Esta forma de entender el teatro y la danza del futuro las plasma en su nueva obra, “Expulsión”, que llega ahora a los Teatros del Canal el 16 y 17 de septiembre y que bebe de referencias del filósofo Michel Foucault acerca de las prisiones y el ser humano, un tema que rescata y lanza como reflexión tras el confinamiento. “El mundo es ahora un lugar mucho más cruel”, desgrana.

“En la obra hablamos del alma como la cárcel del cuerpo, y no al revés, como suele plantearse”, explica haciendo referencia a la importancia en la libertad de movimientos, con los que experimenta y que protagonizan sus obras. Para el argentino, la danza debe además ser sinónimo de “revolución”, y actuar como un bálsamo protector, con el que embellecer la vida en cada movimiento.

María Muñoz Rivera