Simeone, entre el encaje y el fondo de armario

Simeone, entre el encaje y el fondo de armario

Madrid, 13 sep.- La plantilla más completa de su trayectoria al frente del Atlético de Madrid supone para Diego Pablo Simeone una noticia mala y otra buena: la dificultad de encajar tanto atacante y el beneficio de contar con un gran fondo de armario. Ambas se mostraron este domingo en el RCDE Stadium (1-2).

Con el retorno del francés Antoine Griezmann a la plantilla rojiblanca dos años después de su salida al Barcelona, la variedad de opciones en ataque que tiene a su disposición el conjunto rojiblanco es indudable, tanto como lo es el desafío de encajar a tanto futbolista ofensivo en un once inicial.

Ante el Espanyol, Simeone optó por utilizar a Griezmann desde el inicio por detrás del delantero uruguayo Luis Suárez, tal y como venía ensayando en los entrenamientos de la semana, pero en lugar de emplearle como suplente del argentino Ángel Correa -que apenas pudo participar en el último entrenamiento tras regresar de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial- alineó a los dos.

El delantero rosarino, en un excelso momento de forma que le ha permitido ser el máximo goleador rojiblanco con tres goles en las primeras tres jornadas, también partió del once, lo que supuso que el Atlético presentara en el RCDE Stadium a tres jugadores muy ofensivos de partida.

Así pues, el esquema rojiblanco de la primera parte gravitó entre un 5-2-3 y un 5-4-1 en el que Griezmann se ubicó en el perfil izquierdo y Correa en el derecho, con Suárez como atacante y Jorge 'Koke' Resurrección y Marcos Llorente alternando labores defensivas y ofensivas.

Restar un centrocampista al esquema habitual permitió al Espanyol, que cuajó una gran primera mitad superando en intensidad y velocidad a su rival, aprovecharse del déficit de jugadores atléticos en el centro del campo y lanzarse rápidamente al ataque, con varias ocasiones desbaratadas por el portero esloveno Jan Oblak, hasta el gol para el 1-0 de Raúl de Tomás, con un remate de cabeza tras un saque de esquina en el que Llorente le perdió la marca.

"El Espanyol dominó antes del descanso con un juego agresivo e intenso", reflexionó Simeone tras el encuentro, en el que reconoció que ese juego no era el que Griezmann necesitaba para mostrar sus mejores virtudes. El galo, en algunos momentos ejerciendo como interior, trató de ayudar en defensa, pero acusó el cambio de posición y los pocos entrenamientos con el Atlético, que basa en la respuesta posicional al rival su trabajo de cada semana.

Esa primera mitad deja entrever que el entrenador del Atlético tendrá que encontrar soluciones si quiere desplegar a tres atacantes al mismo tiempo -sean Suárez, Griezmann y Correa o si incluye a Joao Félix en esa ecuación en lugar de alguno de los tres-, lo que podría llevarle a recuperar la defensa de cuatro para ganar un pivote.

UN BANQUILLO PROFUNDO CAPAZ DE CAMBIAR PARTIDOS

La dificultad de encajar las piezas de una plantilla amplia como la que dispone actualmente el vigente campeón liguero es, al mismo tiempo, su fortaleza: dispone de un buen número de variantes para cambiar en transcurso del partido. Y sigue contando con la posibilidad de los cinco cambios.

Tras el descanso, Simeone vio claro que había que fortalecer el centro del campo, para lo que dio salida a los franceses Geoffrey Kondogbia y Thomas Lemar -por Mario Hermoso y el inglés Kieran Trippier, respectivamente-, y al brasileño Renan Lodi por Correa.

El resultado fue añadir dos centrocampistas, uno de perfil destructivo como Kondogbia y otro creativo como Lemar -a la postre fundamental con dos goles, uno anulado por fuera de juego y otro el del 1-2 definitivo en el tiempo añadido-, dar más vuelo a Carrasco y Llorente en el ataque y recuperar la iniciativa en el juego.

"Cinco futbolistas que entraron del banquillo cambiaron el partido", resumió Simeone, que el día anterior había advertido que la clave para hacer una gran temporada no son "los nombres" que indican sobre el papel que esta es la plantilla más completa, sino "los hombres", en referencia a la conjunción del grupo. "Esto es lo que determinará si somos un gran equipo o no", insistió en Cornellá.

Ese fondo de armario, al que posteriormente se sumaron el portugués Joao Félix y el brasileño Matheus Cunha, puede dar muchas alegrías al Atlético en una temporada larga en la que seguramente se presentarán las lesiones y los contratiempos.

Simeone, que suele ser amigo de las estructuras fijas aunque la temporada pasada ganó el campeonato con un once mutable, deberá encontrar el encaje oportuno a la pléyade de delanteros de máximo nivel con los que encuentra esta temporada. De su éxito en este cometido dependerán las aspiraciones reales de este Atlético que, solo mirando a los nombres, deberían ser altas.

Miguel Ángel Moreno