Cómo ganar la guerra a la gasolina

Cómo ganar la guerra a la gasolina

El coche eléctrico como opción económica y sostenible

El vehículo supone nuestro mayor gasto sólo por detrás de la vivienda y por eso conviene hacer una inversión que sea razonable; es decir, que se ajuste a nuestro presupuesto y que a la larga sea rentable teniendo en cuenta el uso real que le vayamos a dar. Aquí es donde probablemente lleguemos a la conclusión de cuánto ahorramos con un vehículo eléctrico, pero para que sea de verdad rentable y cómodo necesitamos contar con seguridad con un punto de recarga.

Instalar cargador de coche eléctrico es la mejor opción en un país en el que aún tenemos mucho margen de mejora en infraestructura de carga de estos coches. La falta de un punto de recarga es una traba para el funcionamiento diario de estos vehículos, de manera que la mejor solución es la de instalar un punto de carga en el garaje, ya se trate de una vivienda unifamiliar, una comunitaria o la empresa.

Grandes ventajas

La razón principal por la que cada vez más personas se están planteando un vehículo eléctrico es porque a largo plazo todos terminan llevándose una sorpresa positiva en cuanto a gastos y además los fabricantes de coches están haciendo una apuesta para bajar el precio de estos vehículos.

Y esta razón está empatada con el hecho de que estos vehículos son cero emisiones y eso es una inversión inteligente. El aporte al medio ambiente es cada vez más valorado por unos gobiernos que cuentan con ayudas públicas para la compra de un coche eléctrico o la instalación del punto de recarga en casa, y esto va a ser cada vez más común. Los coches eléctricos no emiten gases cuando están en funcionamiento y esto los hace una opción altamente atractiva.

Qué más se necesita

Los expertos del sector automovilístico recomiendan que si se tiene un vehículo eléctrico, se cuente sí o sí con un punto de recarga eléctrica en casa o lo que se conoce como wallbox. Se convierte en una opción indispensable, entre otros argumentos, por los tiempos de espera que necesitamos para cargar la batería. Sólo tenemos que contactar con una empresa que se dedique a este tipo de instalaciones y ellos mismos aportan los materiales, y se encargan de la instalación y el mantenimiento e incluso de tramitar las ayudas.

La batería de estos vehículos sólo comienza a perder un pequeño porcentaje de capacidad pasados ocho años de un uso habitual, lo cual nos da bastante margen para despreocuparnos por un tiempo. Además, cualquier marca nos ofrece una garantía sobre la batería, que es el centro neurálgico de estos coches.

Es uno de los factores más importantes de valorar al comprar nuestro vehículo eléctrico a una marca u otra; y es que hemos de concretar qué nos cubre la garantía y durante cuánto tiempo, ya que una reparación puede costar en la actualidad varios miles de euros. No obstante, no hay que asustarse ya que las baterías están pasando por unos procesos de prueba de años de trabajo y en caso de algún fallo lo más probable es que no haya que cambiarla por completo, sino sólo algunas celdas.

Con estas baterías podemos hacer un paralelismo con las que usan los vehículos convencionales en el sentido de que, si le damos un buen mantenimiento y tenemos un modo responsable de conducción, sin duda podrán durarnos mucho tiempo. Aquí la diferencia es que hemos de cargarla del mismo modo que echamos combustible a los vehículos, sólo que procurando no apurar demasiado su uso (cargarla cuando tenga aún un 20% aproximadamente) para preservarla mejor.

Por estas y otras razones, muchos se plantean el salto a este vehículo sostenible, y en la inversión hay que incluir el punto eléctrico de recarga en el hogar.