De Martín Berasategui a Iker Casillas, charlas enriquecidas con vino

De Martín Berasategui a Iker Casillas, charlas enriquecidas con vino

Siguiendo el dicho popular "después de la lluvia nace la hierba, después del vino, las palabras" Manuel Villanueva se ha entregado al arte de conversar ante una buena botella con cocineros, deportistas, empresarios, actores y cantantes en "Palabra de vino", un libro cuyo hilo conductor hace que fluyan las confesiones.

"Hay vinos que mejoran con la compañía y todos ayudan a la conversación", dice Villanueva (Marín, Pontevedra, 1957), un "correcaminos gastronómico" en el diario digital Nius y director general de Contenidos de Telecinco y Mediaset. En pleno confinamiento decidió aunar copas y charlas, en principio virtuales y después presenciales, recopiladas ahora en esta obra publicada por Deep Waters Books.

Todo comenzó con Josep Roca, sumiller del triestrellado El Celler de Can Roca, "el señor de los vinos" que aún se define como "aprendiz" y ante un Gorvia tinto de José Luis Mateo; en ocasiones era el escritor quien escogía el vino, otras, como en este caso, quedaba al albedrío del entrevistado, que homenajeó la "galleguidad militante" de Villanueva.

Le siguió Agustín Santolaya, responsable de la bodega riojana Roda, y el autor pensó que había que extender las pláticas más allá de "auténticos frikis del vino". Sumó a amigos con inquietudes en el sector y otros que, sin ser grandes aficionados, se han relacionado por su profesión con el vino, como la actriz Belén Rueda.

Las páginas recogen charlas con José Coronado, que tenía una agencia de modelos y un restaurante antes de dedicarse a la interpretación; con la bailaora Blanca del Rey, copropietaria y directora artística del Corral de la Morería (Madrid), templo del flamenco y los vinos de Jerez; con el actor y reconocido gastrónomo Juan Echanove o con el cantante Alejandro Sanz, que elabora su propio vino en su finca de Jarandilla de la Vera (Cáceres).

Dada la afición de Villanueva a la gastronomía, no faltan tampoco cocineros como Martín Berasategui, el chef de habla hispana con más estrellas Michelin (doce); Mario Sandoval, en cuyo restaurante Coque (Madrid) su hermano Rafael custodia una de las mejores bodegas de España, o Pepe Rodríguez Rey, jurado de "MasterChef" y al frente de El Bohío (Illescas, Toledo).

También compartió copas y palabras con el portero de fútbol Iker Casillas, el empresario hotelero Amancio López Seija, el escritor Manuel Rivas o el periodista Javier Sardá. Así hasta sumar treinta y tres personalidades y otros tantos vinos, de los que deja constancia al final del libro en un paseo por la España vinícola para todos los bolsillos y gustos.

"Palabra de vino" respira galleguismo tanto en los invitados como en las botellas. "Galicia va conmigo, son mis raíces y no me puedo separar ni aún queriendo", dice quien habla con orgullo de los vinos de su tierra y de cómo el albariño "ha dejado de ser un fenómeno muy local" o los tintos, con su característica mineralidad, han despertado interés nacional e internacional.

Desde este conocimiento, Manuel Villanueva opina sobre la cultura del vino en nuestro país: "Es un error pedirle a la gente que sepa de vinos, los que saben son los que viven de esa industria, y los demás conocemos vinos porque nos los presentan. En el mundo de la cerveza no se le dice a la gente que tenga que saber cuánto lúpulo contiene. Hay que dejar que la gente consuma y que desarrolle su propio gusto, como en televisión, donde cada uno ve lo que quiere".

Sí es partidario de "fomentar la curiosidad" de los consumidores aprovechando que "la gastronomía y el enoturismo han despertado mucho interés".

Ello se traduce en cierto exhibicionismo en redes sociales, abarrotadas en estas fechas de las comidas vacacionales, algo de lo que no es muy partidario, aunque reconoce que "ayuda a la hostelería y extiende el conocimiento".

Villanueva, que propone para esta entrevista telefónica desde un rincón de su Galicia un Gorvia blanco de José Luis Mateo, defiende que hay que "enseñar a beber responsablemente", algo que la normativa sobre alcohol y publicidad en medios dificulta, ya que no hace distingos entre un destilado y un vino, considerado como alimento por el Ministerio de Agricultura.

Por ello ve con añoranza tertulias o entrevistas televisivas ante una copa de vino, o series como "Murder One", en la que el actor protagonista, Daniel Benzali, "descorchaba botellas de Napa Valley (Valle de Napa, California, EEUU) como nadie".