Unas 100.000 hectáreas forestales arden cada año en España

Unas 100.000 hectáreas forestales arden cada año en España

Madrid, 25 ago.- Alrededor de 100.000 hectáreas forestales (arboladas y desarboladas), el equivalente a 200.000 campos de fútbol, arden cada año en España y se calcula que la fuerza y el riesgo de los incendios forestales se ha incrementado en los últimos años, según datos facilitados a Efe por la gerente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, Patricia Gómez.

Solo este año, hasta el pasado 15 de agosto, se han quemado 46.468 hectáreas, sin incluir las casi 22.000 hectáreas del incendio de Ávila, el peor fuego de la última década.

Fue el año 2012 en el que más de 12.300 incendios destruyeron algo más de 166.000 hectáreas forestales, según el último balance del ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Las pérdidas ambientales y patrimoniales que provoca el fuego son “incuantificables”; solo en el incendio de Ávila se calcula que “alrededor de 800 ó 1.000 hectáreas” eran de propiedad pública, teniendo en cuenta que casi “las dos terceras partes en España son superficie forestal privada”, es decir, un alto porcentaje de las tierras pertenecen a selvicultores que no llegan a recuperar “ni la mitad de la inversión” tras un fuego, ha explicado Gómez.

Gómez ha calculado que de los casi 28 millones de hectáreas de superficie forestal que hay en España, tres millones están abandonadas actualmente, lo que aumenta el riesgo de incendios por un “exceso de plagas, pérdida de biodiversidad y masa forestal”.

Y aunque el tiempo de recuperación del ecosistema destruido puede llegar a ser “rápido”, de dos a cinco años, ha explicado a Efe el agente medioambiental de Calasparra (Murcia), Emilio Galipienso García, la extinción de los incendios supone un gasto medio de unos 4.100 euros por hectárea quemada.

Sin embargo, hay bosques que nunca llegan a recuperarse o el tiempo alcanzaría los cien años para salvarse, como el caso de los bosques situados por encima de los mil metros en Asturias, Galicia o Cantabria.

El jefe de la Unidad de Defensa contra incendios forestales de Murcia (UDIF), Manuel Páez, ha detallado a Efe que, al margen de los servicios permanentes de bomberos y funcionarios, es decir, técnicos y agentes medioambientales, “el coste que conlleva para la administración regional anualmente es de unos 9,5 millones de euros”.

Estas cantidades se suman al coste económico que supone la restauración de las zonas afectadas que, según los cálculos establecidos por Miteco, el primer año de recuperación alcanzaría los tres mil euros por hectárea, luego, durante diez años, la cifra se situaría en trescientos euros por hectárea.

Patricia Gómez ha explicado a Efe que el cambio climático “ha transformado el mapa de riesgo de incendios a nivel global”, a causa de la reducción de humedad de la vegetación forestal, y por ello, “es necesaria la selvicultura preventiva, gestión y planificación forestal”.

Galipienso, por su parte, reconoce que los medios utilizados para la extinción de incendios han mejorado “considerablemente”, el tiempo de reacción se ha reducido y en Murcia tardan diez minutos en llegar para la extinción y las tareas de prevención “ya se hacen todo el año y no solo en verano”, ha relatado

La biodiversidad en su conjunto “sufre una grave perturbación” con cualquier incidente ambiental, aunque algunas plantas son especies pirófitas que están preparadas para este tipo de alteraciones y tienen mecanismos de respuesta como el rebrote, explica el jefe de UDIF.

El problema se agrava cuando existe un “aumento causado por la mano del hombre” por culpa de negligencias o fuegos intencionados, la cual “rompe la dinámica natural del ecosistema adaptado a los incendios” y es ahí cuando se rompe “la dinámica natural”, máxime cuando en algunas regiones de España el 55 % de los incendios son intencionados, según los datos proporcionados por Páez.

Además, la proliferación de construcciones en entornos naturales se han convertido en un elemento más de riesgo para las zonas forestales en la última década.

“Hemos querido construir junto a la naturaleza para disfrutar en directo de ella y lo hemos hecho sin contemplar el riesgo que ello conlleva”, ha lamentado Páez.

Beatriz Naya