El Atlas Portulano de Agnese, una "joya cartográfica" que se creía perdida

El Atlas Portulano de Agnese, una "joya cartográfica" que se creía perdida

Madrid, 22 jul.- Nadie pensó "nunca" que el "Atlas Portulano" del S.XVI firmado por Battista Agnese y realizado para el aún príncipe Felipe II iba a aparecer, pero esta pieza de "gran valor histórico y económico" ya descansa en la Biblioteca Nacional de España (BNE) después de que la Brigada de Patrimonio Histórico haya parado su salida ilícita de España.

Así lo reconoce el encargado de hacer el informe bibliográfico de esta obra, José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, decano de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense, quien tuvo a principios de año en sus manos este libro sobre el que pensaba que se habría "quemado o perdido para siempre".

"Mis investigaciones y mi tesis doctoral fueron sobre la biblioteca de Felipe II y cuando me mandaron las primeras imágenes vi que era un ejemplar de Felipe II siendo príncipe, y no lo había visto nunca porque desde principios del siglo XIX no se conocía su existencia, era un libro que se tenía sin localizar", explica.

Pero sí que había alguien que lo tenía, en concreto un ciudadano británico que lo quería sacar ilícitamente de España, pero gracias a una información anónima recibida en la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional esta salida se evitó y el británico lo acabó donando a la BNE.

Comenzó así un proceso de investigación para conocer la verdadera autoría de este manuscrito con aplicaciones en oro, fechado en torno a 1542-1546, y cuya valoración ronda los 2 millones de euros.

"Se conocía por referencias documentales que existía este ejemplar", dice el profesor sobre este "Atlas Portulano" de Tipo 2, los llamados "post Californian", por aparecer la península de California, que falta en los de tipos anteriores.

Una obra realizada por Battista Agnese (Circa 1500-1564), cartógrafo italiano nacido en Génova que trabajó en Venecia entre 1536 y 1564 y se convirtió en una de las figuras más importantes de la cartografía renacentista.

"Por lo que yo investigué le fue comprado por el embajador de España en Venecia, Diego Hurtado de Mendoza, para enviárselo de regalo al príncipe Felipe II, pero no es un atlas que Agnese copió ex profeso, sino que está hecho con copias que ya tenía hechas de antemano para poder satisfacer las demandas de sus compradores, y personalizó uno para Felipe II", explica el decano.

Por eso, no se trata de uno de sus mapas de "mayor lujo", como sí lo es el que tiene la Biblioteca John Carter Brown (Estados Unidos), dedicado en exclusiva a Felipe II, con un retrato del príncipe y valorado en 4 millones de euros. Un ejemplar éste que es el "hermano" del recién encontrado y que "nunca volverá a España", lamenta.

Pero para llegar a la conclusión de que se trataba de un verdadero Agnese, Gonzalo acudió hasta el Archivo de Simancas, donde hay un documento con la partida de gastos de la "caja de madera" que se utilizó para guardar el libro que mandaba Hurtado de Mendoza desde Venecia. Una cantidad que ascendía a los 272 maravedíes, según está registrada en el Libro de Cámara del príncipe (1547).

Desde entonces, el mapa de Agnese permaneció en la Biblioteca Real ya que se detecta su presencia en el Catálogo de los libros de su Magesta, un inventario de las obras que todavía tenía el monarca en el Alcázar Real de Madrid, tras haber enviado la mayor parte de su biblioteca personal al monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Y antes de que en el siglo XIX se "perdiera su pista", el experto cuenta que la última información está en la encuadernación, que no es la original del siglo XVI, sino que fue realizada en el siglo XVIII por el encuadernador de Carlos IV, Gabriel Gómez Martín (1751-1818).

Tales coincidencias han permitido al decano situar este libro en Madrid, y en el propio Palacio Real, o muy cerca de la Corte, a fines del siglo XVIII o principios del XIX.

"Tenemos la fortuna de saber que era un mapa de Agnese, porque nadie decía que lo era, en todos los documentos se ponía que se había comprado un libro de cosmografía", matiza sobre este ejemplar que "abre muchos caminos" y convierte a la BNE es "un espacio cultural" donde con este ya son dos los mapas de Agnese que tiene.

Así lo afirma desde la Biblioteca Nacional de España Isabel Ruiz de Elvira Serra, su directora del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros: "Estamos de enhorabuena".

Según cuenta, el atlas está "en buen estado de conservación" y no necesita ningún trabajo de restauración, por lo que se guardará en la cámara acorazada de la BNE, de donde se procurará que "no salga nunca" esta "joya cartográfica", con el objetivo de que quede para la "posteridad". Por eso, quien quiera conocer estas páginas tendrán que hacerlo a través de la Biblioteca Digital Hispánica.

En la actualidad, de los aproximadamente 100 mapas manuscritos que creó Agnese, se conservan unos 70 en todo el mundo, ya sean firmados o atribuidos a su escuela.

La mayoría, concluye Ruiz de Elvira, están en bibliotecas sobre todo italianas y hay "alrededor" de 10 o 12 aún en manos privadas.