El presidente de Ausbanc condenado a ocho años de cárcel por extorsión

El presidente de Ausbanc condenado a ocho años de cárcel por extorsión

La Audiencia Nacional ha condenado a 8 y 4 años de cárcel, respectivamente, a los líderes de AUSBANC y Manos Limpias, Luis Pineda y Miguel Bernad, respectivamente, por extorsionar a entidades bancarias a cambio de evitarles acciones judiciales o campañas de descrédito, aunque no ha quedado probado que ejercieran esa "presión" para retirar la acusación contra la infanta Cristina en Nóos.

Junto a Pineda y Bernard también han sido condenados a un año de cárcel el adjunto a la Presidencia de Ausbanc, Ángel Garay, y a seis meses María Mateos, directora del departamento jurídico, ambos por un delito de extorsión en grado de complicidad.

Pineda ha quedado exculpado de organización criminal, acusación y denuncia falsa, fraude, estafa procesal y administración desleal, mientras que Bernad ha sido absuelto de los dos primeros delitos, además del de amenazas.

Por las extorsiones por las que ha sido condenado, y en concepto de responsabilidad civil, Pineda deberá indemnizar a un total de 13 entidades (BBVA, Unicaja, Caixabank, Liberbank, Barclays, Nissan Ibérica, Caja Castilla-La Mancha, Europistas, Cajavital, Bankia, Caja Rural del Sur y la Banca March) con cantidades que oscilan entre 24.000 y un millón y medio de euros.

La sentencia relata la creación de Ausbanc en 1986 y cómo, en el afán de lucro que movía a Pineda, a la vez que presentaba demandas, su asociación propiciaba acuerdos para la solución extrajudicial de los conflictos, unos jurídicos relacionados con el objeto de la demanda y otros económicos, planteándose de forma conjunta.

El ejercicio de la acción colectiva, dicen los jueces, era un mero instrumento para que las entidades accediesen a las pretensiones económicas.

El no avenirse a esas pretensiones podía suponer una campaña de descrédito, bien a través de publicaciones de noticias falsas o por la "difusión hiperbólica" de un acontecimiento en la entidad en cuestión, incluso con la escenificación de manifestaciones a la puerta de la sede bancaria.

Según la Sala, como Ausbanc copaba la actuación en el orden civil, Pineda consideró que otra manera de obtener dinero era a través de los procesos penales y para ello estableció una fórmula de colaboración con Manos Limpias que, como acusación popular, se personaba en procedimientos con gran repercusión mediática.

La Sala examina con detalle la treintena de actuaciones de los acusados para obtener un beneficio de las distintas entidades, algunas de las cuales se consideran como extorsión consumada.

Se trata de actuaciones con la mayoría de las entidades bancarias del país y empresas como Gas natural, Nissan, Volkswagen o Europistas y en procedimientos judiciales con gran repercusión mediática como el Caso Nóos.

La sentencia rechaza el delito de estafa en la mayor parte de los casos por cuanto se puede comprobar que en algunas situaciones se llegaba a acuerdos extrajudiciales en los que se imponían condiciones a las entidades bancarias para que cesasen en la práctica que había dado lugar a la formulación de demandas, y eso redundaba en beneficio para el consumidor.

El tribunal fija no obstante para Pineda la mayor pena posible por extorsión dada su actuación prolongada en el tiempo en la que se "valió de la asociación sin ánimo de lucro en lo que su objeto era la defensa y protección de los consumidores para su interés lucrativo".